epilogo

Pasaron tres días desde el rescate y Amy no se había separado un segundo del lado de Luka. Más allá del sentimiento de culpa que traía encima, era el miedo a que no se fuera a recuperar.

El daño en su cuerpo era extensivo, fue lo que certificó el médico legista que vio a Luka primero y luego a Noel quien yacía en la cama del lado. Ese pobre llegó en peores condiciones, que el mismo Luka. En ausencia de los familiares del muchacho, fue Amy quien recibió los primeros reportes de su estado.

El médico legista repitió las mismas palabras que usó para con Luka. Habló de poli contusiones, lesiones externas, laceraciones,  hematomas, signo de Wilson positivo*, desnutrición, fracturas. Dejó bien claro que el abuso sexual se dio en repetidas ocasiones y Amy terminó sollozando en el pasillo, a solas.

La madre y la hermana de Luka llegaron  la mañana siguiente, bastante mortificadas por el acoso se la prensa. De inmediato se enfrentaron a Amy reclamándole la razón por la cual Luka se encontraba en ese hospital y no uno más privado. Acto seguido, exigieron el traslado inmediato a otro lugar, donde pudieran atenderlo con más reserva y alejado de la prensa. En seguida el permiso les fue negado y Amy apoyó la decisión del médico.

Como era de esperarse, ninguna de las dos se quedó satisfecha con tal decisión, pero tuvieron que respetarla. Amy las conminó a ver el estado de Luka, para que se dieran cuenta que sus demandas estaban fuera de lugar. El miedo al escándalo, era lo único que las movía y era lo más triste de todo. Tanto Felicia, la hermana, como la madre Bárbara, no esperaban ver a Luka en ese estado.

Dormía cuando ellas entraron a verlo, pero se veía muy pálido y enfermo. El rostro amoratado, los labios partidos, las muñecas vendadas, los brazos cubiertos de hematomas de colores diversos. Ellas no vieron la herida que tenía en el pezón, de donde le sacaron una argolla, tampoco la quemadura de tercer grado sobre su cadera y las demás alrededor de su entrepierna. Amy tampoco lo hizo, porque tan sólo ver a Luka tan maltrecho, le partía el alma.

Felicia se retiró primero, no sin antes reparar que en la cama del lado, yacía un muchacho en similares condiciones. Amy no hizo comentario acerca de Noel, pero notó la suspicacia en el rostro de la hermana. Que tanto sabía la familia de Luka de todo lo que había sucedido, no estaba segura. Lo que sí podía dar fe, era que harían sus propias conjeturas

El médico que atendía a Luka conversó con su familia en la puerta de la habitación. Les explicó las razones por las cuales se oponía a trasladarlo a otro hospital. Felicia insistió que dado el hecho, querían absoluta discreción y una habitación privada, donde pudieran atenderlo sin nadie a los alrededores.

Amy no se atrevió a protestar, aunque sabía que apenas Luka despertara querría ver a Noel. No pudo hacer nada por detener a Felicia y Bárbara, sólo ver como se salían con su gusto.

Otra de las exigencias que obtuvieron fue resguardo policial. El detective Murphy no se opuso, ahora había un oficial siempre patrullando el pasillo, para que la prensa no osara escurrirse en busca de información, como ya había sucedido en dos ocasiones.

Pasaron ya tres días de recorrer pasillos y ascensores. Iba a ver a Noel por ratitos y en otros tantos, se encontraba con Moni, en un punto intermedio. Su novia se volvió una constante al lado de Jade, quien necesitaba toda la atención posible. Extrañaba la tranquilidad de su hogar, las tardes en las que salían a comer a algún lado, ya se había perdido una cita en el salón de belleza y tuvo que cancelar uno que otro compromiso.

La salud de ellos tres era su prioridad. Tendrían tiempo luego para asistir a compromisos, ir a cenar, al salón de belleza y lo que fuera que tuvieran en la agenda. Ahora era Luka quien tenía que sanar, todo estaba en sus manos.

Amy suspiró hondo y pasó al lado del oficial de turno, quien custodiaba el pasillo de la habitación de Luka. No le prestó mayor atención y entró a la amplia habitación que destinaron para su amigo de la infancia.

—Luka, ya estás despierto.

No esperaba encontrarlo sentando sobre la cama y mirando por la ventana, hacia la ciudad gris. Fue una sorpresa, porque en los días pasados, apenas se mantuvo despierto por intervalos de tiempo y no estuvo muy consciente en todos ellos.

—¿Dónde está Noel? —le preguntó a quemarropa.

Amy intentó sacudirse la tristeza y se acercó a aquella persona, quien ocupaba el cuerpo de su amigo de la infancia. Ese no era Luka, quizá tan sólo su sombra. Había perdido mucho peso y la bata que usaba, no hacía esfuerzos por ocultar la magnitud del daño que ostentaba su cuerpo. Podía verle todos los huesos de la espalda, así como cada una de las laceraciones sembradas sobre toda su piel.

—Está en su habitación, dentro de un rato voy a ver como sigue. Mira Luka, te traje algunas cosas para animarte un poco. —le enseñó la bolsa de lona que traía entre manos. —Fui a tu departamento y traje algo de tu ropa, para…

—Necesito verlo.

Su voz sonaba rasposa y lo vio levantarse con dificultad. Luka se tambaleó para mantenerse en pie e intentó dar el primer paso. Amy dejó caer el paquete y corrió a sostenerlo, cuidando no tocarle las heridas en las muñecas. Con sumo esfuerzo, intentó devolverlo a la cama, pero Luka se resistió a continuar acostado.

—Lo que necesitas es descansar, el médico dirá cuando podemos traer a Noel aquí, para que lo veas. Veo que te trajeron el desayuno.—exclamó refiriéndose a la bandeja intacta que yacía sobre el mueble rodante. —Por favor intenta comer un poco que luego tu mamá y tu hermana se preocupan.

Quizá no debió mencionarlas, porque lo vio temblar ligeramente. Luka, aun en sus brazos le regaló una mirada de tristeza que no le había visto antes. Nunca lo vio en ese estado, jamás tan débil, si bien su cuerpo sanaba, quizá su mente no lo haría.

—Mira, come algo por favor y yo veo la manera de llevarte a su habitación. —exclamó intentando disolver el nudo en su garganta. —¿Te parece?

—Necesito ver a Noel. —insistió e intentó liberarse de ella.

Hablaba en serio, no iba a esperar la paciencia de Amy, ni de nadie. Luka se puso de pie y arrancó la intravenosa de un tirón. Necesitaba salir de esa habitación, porque la angustia lo carcomía. Tenía que ver a Noel y tenerlo a su lado, para convencerse que la pesadilla había terminado. Amy no sabía que cada vez que despertaba, lo hacía deseando con todas sus fuerzas no encontrarse de nuevo dentro de los barrotes de una jaula para perro.

—¡Espera Luka! ¡No sabes dónde está! No puedes ir así nomás.

No quiso responderle, porque ella no iba a entender. Era una necesidad vital ver a Noel, quería asegurarse  que estaba bien, que nadie le había hecho daño. Le prometió que iban a estar juntos y no iba a faltar a su palabra. Descalzo, con la bata de hospital descolgándose de su cuerpo, avanzó hacia la puerta, sin que ella se atreviera a detenerlo.

Una vez en el pasillo, Amy logró alcanzarlo y se sostuvo de ella para no caer. Todavía estaba muy débil, pero el hecho de caminar sobre sus dos piernas, lo reconfortaba tremendamente.

Un par de enfermeras y el oficial de policía les dieron  el alcance, intentando bloquear sus avances. Amy solicitó a voces, una silla de ruedas, pero la petición le fue negada. Luka sabía que tenía que intervenir, no iba a dejar que Amy se encargue de todo como lo hacía siempre. No era justo para ella cargar con sus problemas.

—Necesito ir a ver a Noel. —repitió para que las enfermeras lo sepan.—Y una silla de ruedas, por favor.

La negativa continuó y tuvo que insistir.

—Voy a ir a verlo, aunque me tenga que arrastrar por los pasillos. —No se iba a rendir, pasara lo que pasara, su prioridad era tenerlo cerca y no separarse de él.—Por favor, necesito una silla de ruedas.

No, la verdad que lo último que quería era sentarse, quería correr, tomar a Noel en sus brazos y marcharse de una vez. Las enfermeras insistieron que debía regresar a su habitación y Amy intentó apoyarlo, pero Luka no se iba a rendir.

El corazón le palpitaba con fuerza, la angustia crecía en su pecho, estaba a punto de empezar a correr, aunque sentía las piernas flojas. Amy lo sostenía y si tenía que arrastrarla, lo haría. Si tenía que ir de habitación en habitación a encontrar a Noel, que así fuera.

La silla de ruedas llegó ante tanta insistencia. Luka la agradeció de veras, porque sí la necesitaba. Una vez sentado y rodando hacia donde Noel, la ansiedad disminuyó. Una enfermera le dio una bata extra, para que se cubriera. Luka quiso decirle luego de haber dormido desnudo y en el suelo de una jaula, por quien sabe cuanto tiempo, ya nada le parecía incómodo,

La habitación que le asignaron a Noel quedaba al final de un pasillo. Una vez estuvieron dentro, se dieron cuenta que el chico no estaba solo. Un hombre adulto ocupaba una silla y estaba hojeando en silencio, el diario de la mañana. Antes que Luka preguntara, Amy le dijo en un susurró que era un oficial de la policía, pero no consiguió que se quedara tranquilo.

Noel dormía pacíficamente, su rostro tan apacible como lo recordaba cuando dormía en sus brazos. Luka se puso de pie y los deseos de acostarse a su lado le estaban ganando. Le dio una mirada a la ventana al lado de la cama y recordó cuanto le gustaba a Noel, la que tenía en su departamento.

Amy le dijo que Noel dormía gran parte del día. Luka en cambio ya no encontraba descanso. Despertó por la noche y no pudo volver a conciliar el sueño. Tenía miedo de encontrarse dentro de esa jaula, en ese sótano frío, en la cama del maldito albino…

Noel estaba ahí mismo, a su lado. Habían escapado de esa pesadilla y no iban a volver. Todo había terminado.

—Descansa todo lo que necesites, porque cuando despiertes voy a estar aquí para cuidarte. —susurró al oído, sólo para Noel.

—¿Lo prometes?—fue una respuesta tan suave como su propio murmullo.

—Por supuesto, saco de huesos. Claro que te lo prometo. —le respondió con la voz áspera.

Luka sonrió como no pensó que volvería a hacer. Noel entreabrió los ojos y se vieron de nuevo. El chico intentó frotarse los párpados, pero una de sus manos tenía una intravenosa y su otro brazo estaba enyesado. Al parecer no recordaba bien donde estaba, porque Luka lo vio sobresaltarse y esos ojos azules se abrieron de par en par.

—Buenos días dormilón. —intervino Amy acercándose para acomodarle la almohada.—Te van a traer el desayuno pronto y quizá consigues que Luka coma algo también.

Noel la miró y no le dijo nada. Luka pudo notar en seguida que ese chico estaba asustado. El oficial de policía cruzó las piernas y regresó a su diario. Era su presencia la que estaba perturbando a Noel. Si Luka hubiera tenido más fuerzas, lo largaba de la habitación.

—Luka, porque no te sientas en tu silla, estás todavía débil amigo. No nos podemos quedar mucho rato, tu doctor me va a querer asesinar por traerte hasta aquí. además, tú sabes quienes van a llegar en cualquier momento. Cuando no te vean en tu cuarto, a mí me van a regañar.

—Amy, me voy a quedar aquí.—le respondió tajante. —Hay una cama vacía y aquí me quedo.

Su decisión fue bien recibida por Noel, quien les regaló un amago de sonrisa.

—No Luka, por favor. ¿Te estás oyendo?

No servían de nada las protestas de Amy, no se iba a mover. Es más, corrió la cortina que separaba ambos ambientes y se tumbó sobre la cama, bajo la mirada consternada de su amiga y la expresión confundida del policía.

—No puedes hacer lo que te dé la gana. Tienes que regresar a tu habitación, en este momento. No me hagas esto, sabía que no te debía traer hasta aquí. Por favor, Luka. ¿Puedes actuar cómo un adulto responsable por una vez en tu vida?

—Amy, estoy actuando como un adulto, estoy cumpliendo una promesa que le hice a Noel. No me voy a mover de su lado y si tengo que dormir en el suelo, debajo de su cama, lo voy a hacer.. ¿Quedó claro?

—Mierda. —masculló Amy rindiéndose por fin. —Pero tú le tienes que explicar a tu familia esta situación. Yo me rindo.

Para ese momento, el policía había dejado el diario a un lado. Parecía más entretenido con lo que sucedía frente a sus ojos. Luka se acomodó en la cama y una enfermera hizo su entrada, para atender a Noel. Ella se lo quedó mirando y antes que pudiera protestar, Amy la tomó del brazo y se la llevó para convencerla.

***

Todavía no podía creer que Luka estaba a su lado. Fue su voz la que lo despertó y le costaba creer que no estaba soñando. Además las enfermeras fueron muy buenas en dejarlo quedarse. La que le tocó esa mañana,  era muy amable. Llegó y escribió su nombre una pizarra, luego le hizo unas preguntas, si sentía algún tipo de malestar, si todavía tenía el dolor de cabeza, si estaba cómodo. Noel no terminó de escucharla, porque el cansancio le ganó. Antes que ella acabara de examinarlo, ya estaba dormido.

No sabía porqué, pero se le cerraban los ojos de sueño. Una de sus enfermeras le dijo que era por la medicina que le estaban dando. Seguro tenía razón, porque no podía completar un pensamiento y ya estaba bostezando.

Ahora que estaba despierto, recordaba que tomó el desayuno con Luka a su lado, pero no si había terminado de comer.

De lo que sí estaba seguro era que en algún momento despertó y vio a Luka durmiendo en su propia cama. No dijo nada, porque Amy estaba presente. Ella no se dio cuenta que la miraba, porque movía los dedos sobre la pantalla, lo cual lo adormiló mucho y se volvió a dormir.

Fue Amy quien lo despertó para que almorzara y Noel no podía entender porque lo estaban alimentando tanto. Sólo podía usar una mano, porque la otra la tenía reposando, atrapada en un yeso. Ella se ofreció a ayudarlo a comer y destapó los platos que le trajeron. Quizá Amy no era tan mala como le pareció al principio, pero la experiencia le enseñó a no confiar en nadie.

No intentaba hacerle daño, de repente porque Luka estaba a su lado, pero Noel no iba a negar que le tenía cierto recelo. Cuando ella le acomodaba la almohada, lo ponía nervioso tenerla tan cerca. Pero no le diría nada, porque era amiga de Luka y él confiaba mucho en ella.

Después de almorzar, seguro se volvió a dormir porque no podía recordar nada más. Hasta que la voz de Luka discutiendo por teléfono lo sacó de sus ensueños. No estaba seguro con quién conversaba, pero de que estaba enojado, eso sí.

Pudo oír además, la voz de Amy intentando calmarlo y Luka bufó, para luego quedarse en silencio. Noel no supo que hacer. Quizá se volvería a dormir si lo dejaban. Apenas entrecerró los ojos, cuando escuchó a Luka llamándolo.

—Noel, antes que sigas durmiendo, en la tele están dando la película que vimos en mi departamento. ¿La recuerdas?

Claro que la recordaba, por supuesto que sí. Abrió los ojos todo lo que pudo y siguió el dedo de Luka que apuntaba a un televisor empotrado en la pared. No se había dado cuenta que también tenía uno frente a él. Uno para él solito.

A Amy le dio risa verlo estirar el cuello para poder ver la pantalla de Luka y fue a encenderle su propio televisor. Hasta le enseñó a prenderlo y apagarlo, usando el control que tenía esa cama del hospital. Noel no se volvió a dormir, terminó de ver la película y ahí nomás empezó otra. Casi no podía creerlo, otra más.

El sueño se le fue por completo y se sintió casi de vuelta en el departamento de Luka. Sólo le faltaba recostarse a su lado, para repetir la experiencia.

Estaba tan ocupado viendo la televisión, que no se fijaba en lo que ocurría a su alrededor. Escuchó la voz del detective Murphy conversando con Luka y Amy, pero no se percató la presencia de alguien más. De pronto una cabeza rubia apareció en su campo de visión.

—¡Pat, pensé que no te volvería a ver! —alcanzó a decir antes que su autonombrado hermano menor, lo aplastara con su cuerpo.

Quizá no debió mencionarlo, porque el rubio rompió en un llanto silencioso. Los labios se le torcieron en una mueca lastimera y sus ojos ambarinos se inyectaron. Pat escondió su rostro bajo su brazo y estaba usando una de sus chaquetas a cuadros. Ese pequeño detalle le dio cierta tranquilidad. No estaba soñando, repitió para sí mismo. Patrick estaba a su lado, Luka también, a unos pasos, en su propia cama, espiándolos a través de la cortina que separaba ambas ambientes.

—Yo también, Noel. ¡Que carajo contigo! ¡Te estuve buscando por todos lados! No sabes por las cosas por las que pasé. ¡Maldita sea, Noel!

Ahora estaba enojado y no era buena idea que hiciera un escándalo en ese hospital. ¿Cómo calmarlo? ¿Qué debía decirle? ¿Cómo disculparse? ¿Ahora qué iba a hacer? No merecía que nadie lo perdonara. Pat estaba furioso con él, tenía razón de estarlo.

Claro que es tu culpa,

¿De quién más va a ser?

Las voces en su mente, despertaron también y tenían razón. Todo lo que le pasó a Luka, fue por su culpa. Sí, le había hecho varias promesas, pero seguro que cuando Luka se diera cuenta de aquel hecho, lo iba a abandonar.

¿Qué vas a hacer ahora?

 ¿A dónde vas a ir?

No tenía donde regresar, Devan estaba muerto y la calle era lo único que conocía. No podía volver con Pat, porque Phil lo odiaba y si iba con Luka sucedería lo mismo. ¿Qué iba a hacer viviendo con Luka?  Lo iba a terminar echando a la calle por ser un inútil.

¿Acaso sirves para algo más, puta?

Esa era su única salida, volver a las calles, a vivir de la basura y de lo que pudiera sacar subiéndose a los autos. Claro, si es que conseguía una manera de marcharse del hospital. ¿Cómo iba a pagar toda la atención médica? No iba a ser gratis, todo costaba dinero. Las medicinas, todo. ¿Qué iba a hacer ahora?

—¿Noel? ¡Noel! ¿Qué tienes? Te quedaste mirando a la nada.—le recriminó Pat.—¡Yo te estaba hablando y tú no me escuchabas! ¿Qué tienes?

La bulla que Pat armó atrajo a los presentes. Luka llegó primero que Amy y el detective Murphy quienes también estaban presentes.

—¿Noel, estás bien?—Luka le preguntó consternado.—¿Qué tienes?

—Nada, nada. No tengo nada, estoy bien.

Les respondió apresurado y lo único que quería era desaparecer. Angustiado, apretó con la mano sana, la punta de la sábana y se mordió el labio. Todos los ojos sobre él, y estaba más asustado que antes.

—Entonces éste chico gritó por gusto.—exclamó Luka acariciándole la frente.

El contacto con la piel del fotógrafo fue reconfortante, pero aun así no pudo vencer el miedo que sentía. ¿Qué querían que les dijera? ¿Qué esperaban de él?

—Me llamo Patrick, por si no lo sabías.—interrumpió el rubio, sin ocultar el disgusto en su voz.—Tú y yo nos vimos las caras antes, pero no te acuerdas.

Ahora Noel no sólo estaba asustado, si no confundido. ¿Dónde se habían visto esos dos?

—Creo que sí. Te vi aquella noche cuando fui a buscar a Noel y a Devan, para…

—¡Lo sabía!—volvió a la carga su auto nombrado hermano menor.—¡Tú eres uno de esos pervertidos que pagan por sexo!

—¡No Pat! Luka no…

—¡Es verdad Noel y no me digas que no! —vociferó el rubio poniéndose rojo de ira y señalando a Luka con un dedo.—Por culpa de todos esos viejos pervertidos es que estás así, aquí. ¡Carajo!

—Noel, espera. Este chico tiene algo de razón. Si de algo soy culpable, es de no haberte sacado de esa vida antes. —la voz de Luka contenía una honda tristeza.

—A decir verdad, señor Thompson. Esa es una acusación muy grave. —Intervino el detective con un denso en su voz.—Solicitar sexo con un menor de edad es un delito.

—¡Luka y yo nunca tuvimos sexo! —Se le escapó a Noel y todos los presentes se quedaron en silencio.—¡Él nunca quiso hacerlo conmigo!

Era su turno de decir la verdad. Nunca nadie se fijó en su edad, Luka fue el primero. Además se portó muy bien con él, siempre lo trató como a un ser humano, no como todo el resto de clientes que tuvo.

—¿Es eso cierto, señor Thompson? —insistió el detective, sonando algo incrédulo.

¿Creía acaso qué estaba mintiendo para proteger a Luka? Si era necesario, lo haría sin dudarlo. Por muchos años mintió, para que protegerse a sí mismo de las palizas de Devan. ¿Cómo no hacerlo por Luka?

—Lo que dice Noel es verdad. Nunca quise tener sexo con él porque no quería ser como el resto. Sí le pagué por tenerlo conmigo, pero no para usarlo como si fuera un juguete.

Luka se acababa de sentar sobre su cama y Noel pudo ver que se veía abatido. Amy llegó se acomodó al lado del fotógrafo y le puso una mano en el hombro.

—Detective Murphy. Luka es una víctima más de todo esto. No entiendo porque está haciendo esas preguntas. Si bien es cierto, sabía que el chico trabajaba en la calle, no le dijo su edad real y…

—Es primordial para la investigación llegar al fondo del asunto. Si este muchacho ejercía la prostitución y el señor Thompson era uno de sus clientes, entonces…

—Espera Amy, déjame a mí. Escúchame bien, detective. Sí, yo pagué por estar con Noel y cuando conocí al malparido de Devan, me arrepentí de haberlo hecho. Ese bastardo lo ofrecía como a un maldito pedazo de carne y lo trataba como a una basura. ¿Dónde carajo estaban ustedes para detenerlo? ¿Qué? ¿Qué andaban investigando qué era más importante?

—Señor Thompson…

—¿Qué? Respóndeme primero. ¿Dónde estaban ustedes todas esas noches cuándo Noel trabajaba en la calle? Sí, hice mal por haberle financiado el negocio al hijo de puta de Devan y me di cuenta tarde. Pero dime. ¿Dónde estaban ustedes? ¿Qué estaban haciendo?

—Señor Thompson, no es mi intención discutir con ustedes los alcances de la investigación. Su testimonio es importante, el de usted y Noel, como testigos y víctimas de los hechos. Porque los cargos que pesan…

—¿Qué investigación es esa? ¿De qué está hablando, Amy?

—Mi compañero, el detective Heo estuvimos investigando durante algunos años esa agrupación, la cual Timothy Mann, a quienes ustedes conocen como Tin Man, pertenecía. Fue un trabajo de años en el que estuvo encubierto y pudimos descubrir las vías por las cuales conseguían a sus víctimas. Las obtenían de los proxenetas de la zona y gracias a Heo, pudimos hacer varios rescates.

—Ustedes sabían que existía ese grupo de mierda y no hicieron nada. Ustedes sabían que el albino demente conseguía a sus mascotas, por medio de bastardos como Devan. ¿Y no movieron un maldito dedo para detenerlos?

—No pudimos intervenir antes, porque no podíamos arruinar los años de investigación. Tuvimos que actuar con premura dada la situación, señor Thompson. No estuvimos nunca cruzados de brazos.

—Noel ha pasado por toda esa mierda, toda su vida—A Luka le temblaba el cuerpo de la ira.— Y tú me vienes a decir que no estaban cruzados de brazos.

—¡Señor Thompson! La investigación se llevó a cabo, el rescate y fue una misión exitosa. Hemos hecho los arrestos pertinentes y ahora las víctimas están bajo custodia policial. Tanto Noel, como Jade a quien también se le ha rescatado, van a quedarse bajo la protección del estado hasta que se pueda esclarecer su situación. Hemos dado parte a la unidad de personas desaparecidas y están buscando a sus familiares, como a los de las demás víctimas rescatadas.

—¿Jade está a salvo?

Por fin podía usar su voz de nuevo. No dijo nada antes, porque estaba demasiado asustado para hacerlo. Nunca antes intervino en una conversación de adultos, porque a nadie le importaba escucharlo. Sólo se quedaba en silencio, mientras otros decidían que iban a hacer con él. Nunca tuvo voz o voto acerca de su destino.

—Jade se está recuperando, Noel. —le dijo Pat sonriendo. —Luego le digo que preguntaste por ella.

Ahora estaba más que confundido. ¿Pat conocía a Jade? El dolor de cabeza empezó de nuevo y sólo quería que todos se detuvieran un momento. Noel entrecerró los ojos y quiso responderle a Pat, pero Luka seguía discutiendo con el detective y Amy también.

—¿Qué van a hacer con Jade y con Noel?  No se los van a llevar los servicios sociales, eh.  Jade estaba muy mal cuando la rescatamos, nosotras y Patrick. Ustedes señores detectives, no hicieron nada. Nosotras y Pat, trajimos a Jade al hospital. Ahora es responsabilidad mía y de mi novia Mónica.

—Señora Evans. Tanto Jade Foster, como Noel Foster son menores de edad. Se les va a asignar una asistenta social para que vean sus casos y luego…

—Yo tengo la edad suficiente.—Noel no supo de donde le salió el coraje o las palabras. Simplemente las dejó partir y los dejó a todos en silencio. Era lo que sabía decir, para eso lo entrenó Devan.

— ¿En qué año naciste?—insistió el detective mirándolo fijamente.

Noel no tenía una respuesta. Sólo sabía du edad por boca de Jade. Pero Jade siempre mentía.

—No sé.—le respondió al detective, quien no tuvo reacción alguna a sus palabras.

—Entonces si no saben en que año nació, puede que ya sea mayor de edad. ¿No? —acotó Amy. —De ser así Jade también debe ser mayor de edad.

—Necesitamos investigar al respecto. Mientras no se esclarezca el origen de Noel y Jade, sus edades y si tienen familiares buscándolos, van a tener que quedarse bajo la custodia del estado.—el detective le dio una mirada a su teléfono.—Como les dije una asistenta social se va a hacer cargo.

Las palabras del detective terminaron por desolarlo. ¿A dónde lo iban a llevar? ¿Qué iban a hacer con él? Noel sólo quería cerrar los ojos y volver el tiempo atrás, cuando podía quedarse con Luka aunque fuera por momentos. Si se lo llevaba el gobierno, no sabía a donde sería. ¿Y si no volvía a ver a Luka? La angustia de nuevo, le hacía un hueco en el estómago. Ese miedo que nunca se fue, salió de su escondite y lo envolvió todito. Se mordió los labios con tanta fuerza, que sintió el sabor de la sangre en su boca.

—Te quedaste pensando otra vez, saco de huesos. —la voz de Luka, le acarició el oído y la sintió tibia.—No voy a dejar que nos separen, si eso es lo que te tiene tan asustado. Te hice una promesa. ¿No?

Noel asintió con todas sus fuerzas y hasta las mejillas se le empezaron a encender. Sí, Luka le había prometido que se quedarían juntos, pero con todo lo que dijo el detective, ahora le costaba creer que se hiciera realidad.

Si pudiera alguien, por una vez, sólo una vez, cumplirle un deseo, sería ese. Poder ir a vivir con la única persona que lo trató como a un ser humano, mientras que el resto sólo lo usaba para divertirse.
Debió cerrar los ojos, ante el contacto con la piel de Luka, porque cuando los abrió de nuevo, Pat lo miraba furioso. Noel no supo que hacer, intentó decir algo, pero el rubio se le adelantó.

—Oye. ¿Si sabes qué va a pasar ahora? ¿No? —Le preguntó Pat en un susurro cargado de amargura —Te van a llevar a un hogar sustituto y ya no nos vamos a ver más, Noel.

No lo había olvidado, Pat le solía contar lo mal que la pasó viviendo al cuidado de servicios sociales. Aunque para Noel, todo ello, sonaba mucho mejor a vivir bajo el yugo de Devan.

Pat no dejaba de tener razón. No podía dejar que sucediera, así que tendría que volver a la calle. Por lo menos ahí, podría ver a Pat y a Luka cuando deseara. También tendría que  ponerse a trabajar para pagar el hospital, su techo y comida.

Noel no esperaba la reacción de Pat. Abandonó el rincón donde se refugió y  se marchó furioso. Amy fue tras él y Noel quiso hacer lo mismo. Decirle algo para tranquilizarlo, pero él mismo estaba muy angustiado.

El detective Murphy, le dio una mirada a su teléfono y se despidió también.

Luka se quedó a su lado. ¿Era lo que quería? ¿No?

—Perdóname Luka, no quise meterte en problemas.

—¿Por qué dices eso? No es tu culpa, Noel. Quítate eso de la mente y arrímate, me quiero recostar a tu lado.

Noel lo hizo y Luka se escurrió sobre el colchón, dejó que acomode su cabeza sobre su pecho y por fin se sintió a salvo. La respiración pausada del fotógrafo, el latido de su corazón, era lo único que necesitaba escuchar para ser feliz.

—¿Qué edad tienes, Noel? Dime la verdad.

—No sé, porque cuando era chico me pegué en la cabeza y no me acuerdo. Creo que  diecisiete, Jade me lo dijo, pero siempre miente.

¿Por qué de pronto era tan importante su edad? En la calle, cuanto más joven, mejor, le decía Devan. No quería acordarse de él, porque su memoria traía todo lo malo. Pero le quedaba la incertidumbre de su edad. El detective dijo que intentarían buscar a su familia. ¿Y si de verdad tenía una familia? ¿Qué iban a decir cuándo lo vieran?

—Luka ¿Crees qué alguien me esté  buscando? Es qué…Lo que dijo ese detective.

—No lo sé. ¿Te gustaría eso?

—No lo sé. —le respondió al fotógrafo tomando sus propias palabras. —No sé, nunca tuve a nadie y no sé…De repente Pat tiene razón y sí es mi hermano. ¿Y si es? ¿Y si mi familia no quiere verme?

Luka lo apretó contra su pecho, con mucho cuidado, sin lastimarlo.

—No sirve de nada que te estreses pensando en eso. Si tienes una familia o no, eso se verá con el tiempo. Aquí estoy yo, Noel. Te vas a quedar conmigo cuando todo se arregle.

¿Estaba hablando en serio? ¿De verdad quería quedarse con él luego de todos los problemas que le había causado?

—¿Por qué Luka? —tenía que saberlo. —¿Por qué tú…? ¿Por qué quieres que me quede contigo? Yo no tengo nada, no soy nada y…

—Tú eres a quien quiero a mi lado, Noel. —interrumpió el fotógrafo y le dio un beso en la frente. —Además tú eres un saco de huesos y yo un fenómeno. Somos tal para cual.

Luka empezó a reír ligero y lo terminó contagiando. De pronto se sentía feliz, reposando sobre el pecho de Luka, disfrutando del calor de sus labios sobre su frente No entendía porqué, alguien como Luka querría a alguien como él, a su lado, quizá nunca lo haría. Pero por el momento, podía vivir con ello, entre los brazos que lo sostenían y llenaban de paz.

***

Tal y como les advirtieron, una asistenta social llegó por la mañana, acompañada de la detective Marina Scott, quien dijo ser parte de la unidad de personas desaparecidas. Luka abandonó su cama, apenas las vio y se sentó a su lado. Ninguna de las dos hizo nada para evitarlo, pero se mostraron incómodas.

Noel se hundió dentro de las sábanas, cuando la detective reveló el motivo de su visita. Estaba ahí para tomar sus declaraciones y la asistenta para hacerle unas preguntas. Ambas estaban a cargo de «su caso», dijeron.

No tenía escape, se mordió el labio y armó de valor para enfrentar lo que venía. La asistenta le sonrió bajo sus gafas gruesas con esos colgantes a los lados y volteó una hoja de papel donde empezó a escribir.

Le preguntaron su nombre completo, edad, fecha de nacimiento, su relación con Devan y apenas mencionaron ese nombre, se quedó en blanco. No pudo continuar, la lengua se le paralizó dentro de la boca y sólo bajó la cabeza. No iba a contarles nada, no delante de Luka. No quería que el fotógrafo supiera.

—Puedes decirnos la verdad, Noel. —Le dijo la asistenta social acomodándose las gafas sobre el tabique nasal —Nadie está aquí para juzgarte. Sólo queremos ayudarte.

¿Acaso fue tan evidente su reacción? Sí, la sola idea de tener que responder preguntas, le asustaba. No estaba preparado para verter todas las memorias de su vida pasada, tal y como ellas pedían. ¿De verdad querían ayudarlo? ¿Cómo lo harían?

—Diles hasta donde te sientas cómodo.—susurró Luka y le dio un beso en la mejilla.—Yo estoy aquí para apoyarte.

En ese momento y antes de poder continuar, apareció Amy. Ella se disculpó por la interrupción y sentó sobre la cama vacía de Luka. Tanto la asistenta como la detective, seguían esperando que continuara y Noel sólo quería desaparecer.

—Necesitamos que nos digas todo lo que sabes, para poder ayudarte Noel.—insistió la detective, cruzando los brazos sobre su pecho.

Ella debía ser de la edad de Amy y lo miraba fijamente, como si buscara hurgar dentro de sus pensamientos. Noel agachó más el  y se encorvó un poco más. Luka estaba a su lado y la vergüenza le calentaba la cara.

No le puedes decir, lo vas a arruinar todo.

Nadie quiere a una puta a su lado.

Luka te va a botar como un perro cuando lo sepa.

Nadie quiere a una puta como tú.

—¿Noel? Por favor, necesitamos que contestes las preguntas que te hacemos.—insistió la detective. —¿Cómo conociste a Devan?

—No lo recuerdo, Jade sólo me dijo que yo estaba en la calle y me encontró ahí. Que yo estaba perdido, pero no me acuerdo.

—¿Qué edad tenías?

—No lo sé.

—¿Recuerdas qué edad tenías cuándo tuviste tu primer encuentro sexual?

—No.

Noel la miró pasmado, no quería hablar de eso frente a Luka. Podía mentir, decirle que no recordaba nada, pero no estaba seguro que le iban a creer.

—¿Es necesario qué se los diga? ¿Qué diferencia hace?—estalló Luka.—No se acuerda, nadie querría acordarse de algo así.

—Señor Thompson. ¿Verdad? Por favor no nos interrumpa.—exclamó la detective, sin prestarle atención a Luka. —Noel, háblanos de Devan, todo lo que te acuerdes de cuando vivías con él.

Pudo oír a Luka resoplar enojado y seguro se iba a poner a pelear con la detective. No quería meterlo en problemas, así que si ellas querían saberlo, se los diría. Sólo que no sabía por donde empezar.

Un dolor de cabeza se le desató de improviso y le recordó a Jade. Les contó entonces aquella vez cuando Devan golpeó a Jade en la cabeza y pensaron que había muerto.  También les habló de todas aquellas chicas que mataron en el departamento, para luego llevárselas a la habitación del final del pasillo. Repitió las palabras de Jade, de que si entras, nunca sales.

Entonces las memorias empezaron a volcarse de su boca. Nunca le había dicho nada a nadie, porque nunca se lo preguntaron. Les contó acerca del negocio de droga que tenía Devan y como la repartía en la calle. Que tanto Jade como él, iban a hacerle encargos y repartir en ocasiones a algunos de sus clientes. Pero tenían que tener cuidado que la policía no les quite la mercadería, porque si Devan se llegaba a enterar, la paliza que recibían los dejaba muy maltrechos.

Cuando mencionó que Devan los encerraba en un armario y Luka lo apretó con fuerza. Pero era cierto, fueron muchas veces y pasaban mucha hambre, porque sólo les daba de comer una vez al día. Cuando estaban castigados, nada en lo absoluto. Pero si no traían dinero, era peor, no sólo los golpeaba, si no que no comían y terminaban encerrados. Si intentaban escapar, entonces Devan además de todo los quemaba o les hacía cortes para que no se les olvide que le pertenecían a él.

Noel se detuvo al darse cuenta que Amy lloraba calladita y se secaba las pestañas con un pañuelo de papel. La asistenta carraspeó y pudo notar que al escribir sus notas y le temblaba la mano. Nadie decía nada y con tanto silencio se sintió incómodo. Luka estaba a su lado y no se había movido, Amy en cambio lloraba calladita

Avergonzado de nuevo, no quiso seguir, pero la detective no le dio tregua.

—¿Cómo conociste a Tin Man?

—¿Tin Man? —murmuró Noel tensándose por completo.

El miedo se condensó en sudor frío resbalándole por la cicatriz de la nuca que su amo le hizo. No quería pensar más en él, no quería saber más de él.

—Ese maldito de Tin Man murió, en el incendio que provocó.—interrumpió Luka, evidentemente fastidiado.—Entonces ¿Qué importa cómo Noel conoció a ese bastardo?

 

—¿No les informaron acerca de su estado? —la detective Scott ladeó la cabeza y su gesto le recordó a Jade.

—¡No! —gritó Luka. —¡Nadie nos dijo nada!

La asistenta social se acomodó en su asiento y carraspeó. En cambio la detective Scott, se irguió en su sitio y continuó muy serena.

—El acusado se encuentra detenido y pesan sobre él cargos de secuestro, fraude, complicidad para delinquir, asesinato, entre varios. Lamento que no les hayan informado en su momento.

—La verdad.—exclamó Amy, todavía llorosa.—Es que no te dije nada porque no quería que te alteraras, Luka.

Noel escuchó a Luka resoplar y hubiera querido decirle que no se enfadara, que no era culpa de Amy, pero no tenía voz. A pesar que las palabras de la detective sonaban a que Tin Man estaba en la cárcel, no podía quitarse el terror al oír su nombre. Debió ser muy obvio, porque el fotógrafo lo abrazó con más fuerza y sintió su respiración sobre su oído.

—No puedo creer que no nos hayan dicho que ese…—Luka escupió las palabras una por una y con ira.

—Como le mencioné, señor Thompson, Tin Man se encuentra detenido, por ello necesitamos el testimonio de Noel y el suyo además. No se les tomaron las declaraciones antes, por el estado en que se encontraban.

—Pues éste no es el mejor momento. —increpó Luka, pero suavizó su voz de inmediato. —Si no quieres seguir con esto, haré que se vayan, Noel.

No le pudo contestar, Noel sólo negó con la cabeza y se apoyó sobre el pecho de Luka buscando calma, para la tormenta que se desató dentro de su mente. Cerró los ojos, porque la migraña que tenía, acababa de redoblar su intensidad y el miedo se lo estaba comiendo vivo. Sudaba frío y en el estómago se le formó un agujero.

—Noel, no te ves bien, criatura. Voy por una enfermera. —exclamó Amy abandonando la habitación a toda prisa.

Tanto la asistenta, como la detective, se pusieron en alerta. Luka en cambio no las dejó acercarse. El sonido de su voz se convirtió en un zumbido y no entendía que le estaba diciendo. Sí, se sentía mal y al tratar de abrir los ojos, tenía la vista nublada.

Noel no supo a que hora llegó el médico, sólo que Luka lo dejó sobre la cama y empezaron a examinarlo. Cuando por fin pudo hablar, le dijo a quien lo atendía que sentía mucho dolor en su frente y éste irradiaba el resto de su cráneo.

La detective y la asistenta tuvieron que retirarse y al cabo de un rato, Noel notó su ausencia.  El doctor le mandó unas medicinas y además ordenó unos exámenes. Antes de retirarse, su enfermera le dijo que debía descansar, que le acababan de aplicar algo para que se calmara. Sin duda lo haría,  porque lo que sea que le dieron para calmar el dolor, lo estaba adormeciendo.

—Luka.— llamó Noel  y  estiró el brazo sano para asegurarse de que viniera.

El fotógrafo le tomó la mano y  le besó los dedos.

—Aquí estoy. No me he ido.

Los ojos se le cerraban y si le decía que se quedaría, le creería. Lo que saliera de su boca, lo que fuera. Con esa idea se desconectó, pensando en Luka, sólo en él.

***

Con un grito atorado en la garganta, abrió los ojos de golpe. Transpiraba frío y el corazón le palpitaba tanto que se le iba a descolgar. Luka se quedó inmóvil sobre la cama, no reconocía donde se encontraba.

No era su jaula, no había barrotes, no estaba echado sobre el suelo helado. Le tomó un tiempo el decidir si moverse o no. Al final lo hizo lentamente, mientras recordaba que se encontraba en el hospital, a salvo y lejos del albino demente. Las heridas de sus brazos seguían cubiertas por las vendas y a pesar de que eran costras, no lo dejaban olvidar.

Quizá nunca lo haría, ese miedo iba a quedarse con él, el resto de su vida. La sensación de impotencia y de ira, avivaba ese temor. ¿Y si todavía estaba soñando? Quizá era una trampa de Tin Man y todo era parte de sus juegos perversos.

Luka se quedó sentado sobre el colchón, debatiendo entre poner los pies en el suelo o regresar a acostarse. Nunca antes se sintió de ese modo, inseguro de dar un paso, asustado de despertar y encontrarse de nuevo en el infierno.

Sus cicatrices estaban donde las recordaba. La marca sobre su cadera todavía escocía. Le pasó los dedos encima, por puro masoquismo. El dolor lo acabó de despertar y sintió ganas de regresar a acostarse.

Con cuidado estiró un brazo y corrió la cortina que separaba las dos camas. Noel dormía tan profundamente, que las pesadillas de antaño no lo perturbaban. Luka se encontró a sí mismo, acariciándole el rostro con cuidado. A solas en esa habitación a oscuras, podía apenas percibir los pasos callados de las enfermeras.

De pronto se sentía como un niño pequeño, buscando escurrirse en cama ajena, para escapar de sus temores. No era capaz de despertar a Noel, sólo se apoyó sobre el colchón.

Luka sonrió pensando en sí mismo y cuanto había cambiado, desde que conoció a Noel. Dándole una mirada al pasado, se llenó de arrepentimientos. Pudo haberle evitado mucho sufrimiento,  pero estuvo tan ciego, tan ensimismado, tan aterrado de sentir algo, por alguien más que no se atrevió a usar la cabeza.

Jamás se iba a perdonar todas aquellas heridas que Noel tenía en el cuerpo. Los pies quemados, las cicatrices, el brazo roto. Fue un suplicio escucharlo de su boca, narrarles a la asistenta y la detective, todo aquel tormento, con suma naturalidad. Luka tuvo deseos de empezar a correr y no detenerse hasta desgarrarse los pies. Si tan sólo hubiera tomado a Noel en sus brazos, la primera vez que lo tuvo en su departamento, ni Devan, ni Tin Man, ni nadie le hubiera hecho daño.

Nadie más lo iba a hacer, primero iban a tener que pasar sobre su cadáver putrefacto, antes de ponerle un dedo encima a Noel.

Carajo, Luka. Ya es tarde para arrepentirte y estás muy viejo para lloriqueos. Sí, tenía cierta humedad en los ojos, pero en seguida la desapareció con el reverso de una mano. Giró despacio, para asegurarse que estaban solos y así era.

El pasillo silencioso, las enfermeras seguro estaban apostadas en su estación.

En efecto, ya era tarde para volver atrás e intentar cambiar el pasado. Su vida entera se desmoronó, al menos así es como se sentía. En pedazos, luego de pasar por las manos de Tin Man, tenía ganas de encerrarse en algún sitio y no salir nunca más.

Pero no podía permitirse tanto egoísmo. Se lo debía a Noel, él sacó de sí mismo y le abrió los ojos a su propia realidad. Estaba solo, rodeado de gente, pero solo al final de cuentas. Amy y su novia eran las únicas personas que seguían a su lado. Incluso su familia le daba la espalda. Todos los amigos que creía tener, no eran más que oportunistas y trepadores. Pero eso ya lo sabía.

A Luka le daba igual, no los extrañaba. Tenía a Noel a su lado y era todo lo que quería. Alguien a quien proteger, a quien querer, por el cual se levantaba de la cama, venciendo todo temor y continuar existiendo.

Sin darse cuenta abrazó a Noel. Sí, era un egoísta y sólo pensaba en sus propias necesidades. Lo despertó, al tocarlo, claro qué lo hizo. Luka pudo oírlo exhalar, aun adormecido. No podía ver en la penumbra, si el chico tenía los ojos abiertos, sino que lo escuchó balbucear algo inteligible.

—Shhh… Soy yo, saco de huesos. —murmuró sobre su oído. —Perdón por despertarte.

Noel murmuró algo más y resopló también. Chasqueó la boca, para humedecerla y poder formular palabras. Luka no se contuvo y lo apretó contra su pecho, para sentirlo más cerca.

—Astaba soñammm…do con Luka.—fue lo que el fotógrafo le pudo entender.—me brazaba. Mmm…mo despiertes Jade, quiero sheguir…mmm miendo.

No se contuvo y soltó una carcajada, que seguro despertó el edificio entero. Noel se acabó de despertar entre sus brazos y tuvo que besarlo.

Cuando por fin se despabiló lo suficiente para responderle, Luka empezó a reír con más fuerza. Encendió la luz para verlo bien y el chico tenía los ojos entreabiertos, así como sus labios.

—¿De verdad no estoy soñando? —le preguntó abriendo un ojo más que el otro.

Otra carcajada, porque de pronto le brotaban como si nada.

—No, no es un sueño. Estás despierto Noel. Bueno, casi.

Le tomó un momentito darse cuenta donde estaba y cerciorarse que era Luka quien estaba de pie mirándolo divertido. Intentó frotarse la cara con la mano, pero encontró su brazo enyesado, así que tuvo que usar la otra.

—Hazme un lado en la cama.—le dijo trepándose al lado de Noel.—Seguro tú te duermes antes que yo.

Hizo que Noel apoye su cabeza contra su pecho. Aún le dolía la herida que le dejó la argolla que le coló la arpía de Cordelia. Había decido olvidar que esa gente existía, así que no la iba a traer, en un momento como aquel. Tenía a Noel consigo y la pesadilla había terminado.

—Luka. —murmuró Noel. Su voz era tan suave que parecía que siempre susurraba.

—¿Noel?

—Tú crees…Lo que dijo el detective, que servicios sociales iba a venir.

—Eso dijo, pero mientras dormías, Amy llamó a su papá, que es abogado y consiguió uno para que vea tu caso. Lo ideal sería que te emancipes, pero vamos a tener que ir a corte. ¿Ya te dormiste?

—No. Pero…pero…

Insistió el chico y podía sentir la ansiedad en sus palabras. Sentía lo mismo, angustia de que los separaran, que se llevaran a Noel y no le permitieran verlo. Estaba siendo paranoico, Luka desechó la idea de inmediato y tomó cartas en el asunto. Lo tomó de la barbilla para buscar los labios que tanto le gustaba acariciar. Lo hizo con su propia boca, despacio y disfrutando cada segundo del contacto entre ambos. Se vio correspondido, Noel lo recibió y luego de varios segundos, recuperó sus propios labios.

—No nos van a separar, Noel. —le dijo sin aliento y apurado.—Si te llevan a un albergue, no importa donde sea, si es en otra ciudad, estado, la luna. Me tomaría un tiempo tomar un cohete, pero iría a verte.

—¿En la luna? —la risa que tanto añoraba le brotó a Noel del pecho y tuvo ganas de beberla de su boca, una vez más.

—Sí, hasta allá me voy. No te vas a librar de mí tan fácil, saco de huesos.

Luka se rindió a sus impulsos. Sobre la cama de hospital, que acababa de invadir, continuó besándolo hasta que Noel se durmió en sus brazos.

***

Amy llegó a la hora de siempre, con la novedad de que les traía a ambos ropa que ponerse. Noel le agradeció aliviado, por un momento pensó que iba a tener que salir del hospital usando una bata y las medias que le dieron.

Ella les dijo que no tenían tiempo que perder, así que luego de desayunar, Luka se fue a duchar primero. Amy se opuso a que tomaran un baño juntos, aunque el fotógrafo insistió.

Cuando fue su turno, Amy le cubrió el brazo enyesado con bolsas de plástico y las sujetó con ligas de jebe. «Para que no le entre agua.» le dijo. Noel por fin tomó su ducha y al terminar,  se miró en el espejo por primera vez en mucho tiempo.

Desde que estuvo internado en el hospital, no, desde antes. Casi no podía recordar cuando fue la última vez que tuvo su reflejo frente a él. Ese era su rostro, su cabello crecido, sus ojos azules, su nariz, su boca. De pronto al ver su piel libre de moretones, de cicatrices o la tristeza de siempre, se desconoció. Sin embargo,  alrededor de su garganta, quedaba el remanente de las sombras del pasado. Así como la cicatriz sobre su nuca, una marca permanente.

Todo fue real, claro que era parte del pasado. Una vez saliera del hospital, iba a empezar una nueva vida. Iba a dejar atrás al chico asustado y convertirse en una nueva persona. Las palabras de la psicóloga, que lo visitó el día anterior, sólo sonaban bonitas en sus labios. Ahora frente al espejo, intentaba ponerlas delante de todos los recuerdos que traía encima, pero estaba fallando. Noel empezó a sentir miedo. Ahí dentro, en esa habitación estaba seguro, Luka estaba a su lado, pero allá afuera…

—Como no salías, vine a verte.—Luka apareció en el reflejo del espejo y Noel supo que no era un sueño.

—Perdón por demorar. —le respondió avergonzado.

Suspiró hondo armándose de valor para afrontar su destino, pero Luka acortó distancias y lo rodeó con sus brazos.

—Vine a verte porque no quiero desperdiciar ni un segundo lejos de ti, Noel.

No tuvo palabras para responderle, sólo devolvió la mirada al espejo donde se reflejaban ambos. El chiquillo maltrecho que fue alguna vez, quedó atrás. Ya no era el mismo, ya no estaba solo.

—Te voy a ayudar a vestirte. —anunció el fotógrafo. —Con el brazo así te va a resultar difícil.

Noel asintió y juntos hurgaron en la bolsa que Amy le trajo. Para su sorpresa, contenía ropa nueva y zapatos. Luka bufó divertido al sacar las prendas y cuando terminaron, Noel volvió a mirarse al espejo. Una vez más, se desconoció.

—Tienes que disculpar a Amy, cree que eres su muñeca. —le dijo Luka acomodándole el cuello de la camisa.

—Ya te oí Luka. ¿Verdad qué le quedó lindo lo que le compré? Lo vi en un catálogo y lo compre en línea. Salgan de una vez que quiero ver que tal te quedó.

Aun en el umbral de la puerta del baño,  Noel se sonrojó al ver a Amy esperando con su teléfono en la mano.

—Tengo que tomarle una foto para que Moni lo vea. ¡Ay que monada! ¡Te quedó perfecto! Sólo un detalle.

Ella le puso un sombrero y retrocedió emocionada para tomarle otra foto.

—Por lo menos deja que salga del baño, Amy. —protestó Luka conduciéndolo hacia el cuarto.

—¡No seas aguafiestas!—replicó ella y retrocedió sin dejar de apuntarlos con el teléfono.

La enfermera que acababa de entrar con una bolsa de medicinas y sus papeles para darles el alta, se unió a Amy.

—¿Verdad qué le quedó precioso el chaleco? El sombrero es lo más bonito. No, es la camisa, combina con sus ojos. —y seguía disparando fotos.

Luka no lo soltaba, parecía ansioso además y lo estaba contagiando. Noel, muy avergonzado bajó el rostro y pudo esconderse bajo el sombrero que le puso Amy.

La asistenta social y la detective, no tardaron en aparecer y el momento que tanto temían, llegó por fin. Una vez salieran del hospital, lo iban a llevar a un albergue hasta que pudieran resolver su situación. Los trámites resultaron más largos de lo que esperaban, Noel tuvo que sentarse a que la asistenta tuviera la firma del doctor, el permiso de aquí, de allá y cuando estuvieron listos, por fin pudieron marcharse.

Cruzaron la puerta principal tomados de mano, como si los hubieran unido quirúrgicamente. Noel escondía su rostro bajo el sombrero y Luka lo iba guiando. Un auto los esperaba, la detective tomó el volante, Luka abrió la puerta para que subiera y antes de abordarlo, pudo ver a Patrick, observando de lejos y escondido tras Mónica.

Extrañó al rubio, pero éste no se volvió a acercar a su habitación, apenas supo de la presencia de la asistenta social. No dejaba de llamarlo todos los días, usando el teléfono de Mónica. Estaba al tanto de su situación, aunque no se pudieran ver. Prometieron que lo harían luego, cuando no estuviera la némesis de Patrick a la vista, le dijo el rubio.

Noel se veía preocupado, pero con Luka sentado a su lado, consiguió calmarse. La asistenta intentó protestar al verlo subir al auto, pero en seguida se dio cuenta, que su presencia era de utilidad y lo dejó en paz.

Amy los siguió en su auto y Noel volteó para ver a Pat batiendo su mano, corriendo tras ellos.

—¿Nervioso Noel?—le dijo la asistenta quien iba en el asiento delantero.

¿De verdad quería una respuesta? Noel no le respondió, sólo se encorvó en el asiento y mordió los labios.

—Lamentablemente todos los hogares y albergues están saturados. —continuó girando el cuerpo para mirarlos en el asiento de atrás.

—En mi casa hay espacio. —reclamó Luka sin ahorrarse una nota de molestia.

—Por eso vas a quedarte en un albergue de mujeres,  hasta que puedas comparecer en la corte, para tu emancipación. —Continuó la asistenta acomodándose las gafas.—Van a hacer una excepción contigo, dado el caso, pero hay una condición.

Ahora si estaba confundido. ¿Qué quería decir con ello? Noel se contrajo todavía más, hundiéndose en el asiento, pero intentando conservar la calma.

—No te puedes quedar en ese albergue durante las horas del día. Así que te voy a dar los horarios, en los cuales vas a tener que ir a tus terapias con la psicóloga y tu cita con el médico.

Ella le tendió un papel, pero  Luka lo recibió primero.

—Entonces…No entiendo… ¿No puedo quedarme? ¿Tengo que dormir afuera? —preguntó porque si iba a volver a la calle, entonces iría a dormir en la puerta del departamento de Luka.

—No, no, no. Tienes que estar en el albergue a las ocho en punto, Noel. ¿Oyó bien señor Thompson? Ni un segundo tarde. También tienes que llegar puntual a tus citas con la psicóloga y el doctor. ¡Ah! Y no olvides tomar tus vitaminas.  Yo voy a estar pendiente de que llegues a tiempo y que el señor Thompson respete las reglas.

Noel seguía sin entender, pero Luka lo hizo. Sonrió de lado y lo apretó contra su pecho.

—De acuerdo, seremos puntuales. —replicó el fotógrafo sin esconder su alegría, pero Noel seguía sin entender lo que estaba sucediendo.

Un beso en los labios lo tranquilizó un poco y en los brazos de Luka sobrellevó el resto del viaje.

Cuando el auto se detuvo, sintió terror de abandonarlo. Los recuerdos del pasado llegaron a su mente. En muchas ocasiones tuvo que ir a lugares desconocidos, pero eran usualmente cuartos de hotel y una que otra vez el departamento de algún cliente. En esta ocasión no iba a una “cita”, ni enviado por Devan. Quién estaba a su lado era Luka, no alguien que pagaba por tener sexo con él y luego lanzarlo a la calle de nuevo.

De todos modos, el miedo persistía, aunque era un poco diferente.

El edificio se veía como todos los demás en aquella zona, en la ciudad. Una escalera estrecha para acceder al pórtico y ventanales enrejados. Una mujer de mejillas coloradas y aspecto recio los dejó entrar.

—Señor Thompson, usted espera afuera.—le dijo la asistenta social, bloqueándole el paso al fotógrafo.

Luka se mostró fastidiado y trató de retroceder, pero Noel no lo quiso soltar. Lo miró con terror, no quería quedarse, no quería entrar y se sintió como un completo cobarde. La asistenta carraspeó y la mujer de la puerta, la de las mejillas coloradas bufó enojada, pero al fotógrafo no le importó y lo hizo retroceder con él.

—Escúchame bien Noel. Si el albino demente no nos pudo separar, esas dos viejas tampoco. Yo voy a estar aquí, esperando a que salgas. —le dijo sujetándole la mano sana.—No importa el tiempo que tardes, aquí me quedo.

Noel no le pudo responder, y Luka lo abrazó con todas sus fuerzas. De pronto lo besó en los labios. Las mejillas se le encendieron, casi tanto como las de la mujer de la puerta y cuando por fin se soltaron, Luka le sonreía de lado.

—Es mejor que vayas entrando, saco de huesos—le susurró al oído, dándole una mordidita al final.—Ya escandalizamos bastante a ese par de viejas.

Hubiera querido reír por el comentario, pero todavía se sentía nervioso. Algo mareado por la sensación que crecía en su pecho, giró despacio. Luka tenía razón, ambas mujeres se veían sorprendidas.

Amy se le acercó, con una bolsa de papel en la mano y lo tomó del brazo sano.

—Esto es para ti, aquí hay ropa para que te cambies. También están todas tus medicinas aquí adentro. Ve con ellas y no temas, que acá me quedo con Luka. Yo te lo cuido.

Ella le sonrió y lo entregó a la asistenta quien carraspeó de nuevo. La detective Scott lo tomó del hombro que sostenía el cabestrillo de su brazo e ingresaron por fin. Noel alcanzó a ver el rostro de Luka, antes que cerraran la puerta.

Apenas entraron al albergue, Noel percibió el aroma del hacinamiento. Dentro de ese albergue, había una  sala amplia en donde un televisor encendido congregaba un puñado de niñitos, desperdigados por el suelo. Unas cuantas mujeres los vigilaban desde unas sillas plegables. Apenas entró, todos lo miraron.

Noel se sintió más cohibido que antes y apretó la manga de su chaqueta. El sombrero de alas anchas que traía puesto, le sirvió para esconder el rostro, pero no por mucho tiempo. La mujer de las mejillas coloradas se lo quitó, diciendo que no había sol allá adentro, no necesitaba usarlo. ¿Qué estaba pensando? Añadió.

—Noel, te presento a la señora Morris, ella es la encargada de este albergue. Aquí hay sólo  mujeres víctimas de abuso doméstico y varias de ellas han sufrido lo que tú.

La asistenta social avanzaba sin mirar atrás. De repente si no se fijaban, podía huir. La mujer de la puerta, adivinó sus intenciones y se colocó tras él.

—Algunas tienen niños pequeños, pero son bien portados. Cada una tiene una habitación y como no hay espacio, tienen que compartir los cuartos. Te hemos asignado una pieza. Es pequeña, pero es lo que hay. Tú eres responsable por mantenerla limpia y ordenada.

Continuó la asistenta, pero quien se acercó a abrir la puerta fue la señora Morris. Ella tenía un juego de llaves colgadas de la cintura y Noel la escuchó mascullar algo que no le entendió.

—No puedes traer a nadie, nada de licor, cigarros o drogas. A las ocho y diez se apagan las luces. Si no estás aquí a las ocho, te quedas afuera. Una vez entras, ya no sales.—increpó la señora de la cara colorada.— Te quedas en tu habitación toda la noche, no te quiero escuchar merodeando por ahí. ¿Entendido?

Noel sólo asintió, visiblemente e ingresó a la pieza, sólo para no tener que estar de pie al lado de esa mujer. Dejó la bolsa que traía  sobre el suelo y le dio una mirada a la cama donde reposaba la ropa de cama.

—¿Qué estás esperando?—le volvió a regañar.—Prepara tu cama, a prisa que no tengo todo el día para esperarte.

La miró francamente confundido. Cuando vivía con Devan solía dormir sobre un colchón desvencijado y se cubría con una frazada. No tenía almohadas y sólo las conocía por las camas ajenas donde se subía y no a dormir, precisamente.  No tenía idea de como preparar una, pero obedeció sin chistar. Con sólo una mano sana, no hizo más que dejar caer las sábanas al suelo y descubrió que una era toda lista, mientras la otra tenía bordes arrugados. Además había una pequeña, que seguro era para ponerle a la almohada. La mujer de la puerta, bufó enojada y le recordó tanto a Devan, que tuvo ganas de esconderse bajo del catre.

—¡Eres un inútil! ¡Justo lo que necesitaba! El otro día me trajeron a una muchacha, que no sabía amarrarse las agujetas de los zapatos y ahora éste que no sabe hacer nada.

La señora Morris lo apartó de un empujón y empezó a preparar la cama con el mismo vigor con que caminaba, gruñía y escupía al hablar. Noel se hizo a un lado y la dejó actuar. Desde la puerta la asistenta y la detective, observaban en silencio.

—¿Aprendiste? ¡A estos chicos no les enseñan nada! —siguió renegando la mujer colorada y salió bufando por la puerta.

La asistenta le indicó que tomara su bolsa de medicinas y saliera de una vez, antes que la señora Morris lo encerrara dentro de la pieza. No tuvo que repetírselo, Noel salió a toda prisa por el mismo lugar por donde entró, escoltado por las mismas personas y observado por los mismos ojos.

Una vez fuera, corrió a los brazos de Luka, quien lo esperaba en el mismo lugar donde lo dejó. Estaba encendiéndole el cigarrillo a Amy, pero al verlo salir, se lo quitó de la boca y lo pisoteó en el suelo.

—Señor Thompson.— La asistenta carraspeó, acercándose a ambos y levantó el índice para apuntar a Luka. —A las ocho en punto lo trae de vuelta. Sí bien es cierto que Noel está en la edad de consentimiento, le aconsejo no intentar nada hasta que se resuelva su situación.

—No intentaría nada que fuera a hacerle daño a Noel, señora Muro. —le respondió Luka con la misma seriedad con la que la asistenta le habló.

—Por supuesto que no. —continuó la señora Muro acomodándose las gafas. —Noel, aquí tienes mi número, llámame si necesitas algo. Yo voy a estar en contacto con el señor Thompson y espero que conteste mis llamadas, sin falta.

Luka sólo resopló fastidiado, pero no le respondió y la señora Muro les dio una sonrisa a ambos.

—Estaremos en contacto. Nos veremos pronto Noel. No olvides ser puntual con las terapias y con las citas con la psicóloga. Estaremos en contacto.

Diciendo ello, se despidió por fin y apretando su montón de papeles contra su pecho, la asistenta se regresó al auto. Fue el turno de la detective Scott. Ella era menos amable que la señora Muro y Noel estaba casi seguro, que Luka la odiaba.

— Noel, quiero que me avises si algo sucede. Si el señor Thompson no se comporta como esperamos que lo haga, me lo haces saber en seguida. —la detective no se ahorró un tono severo y una mirada que combinaba.—Te di mi número y voy a estar pendiente de que estés bien. Por cierto, en la próxima sesión con tu psicóloga, voy a estar presente. Así que nos veremos luego.

Noel sólo asintió, todavía en los brazos de Luka. Vio que el fotógrafo apretaba los labios, para no responderle, seguro. La detective apenas se despidió de él, con un movimiento de cabeza y se dirigió a su auto, sin mirar atrás.

Luka no esperó que se acabaran de ir, lo tomó de la mano y lo condujo hacia el auto de Amy. Ella murmuró algo acerca de lo estirada que es esa vieja y la otra es una histérica del coño. ¿Quién carajo creen qué eres, Luka? Un maldito pervertido. ¡Carajo con esas dos!

Amy no dejó de renegar hasta que se detuvieron por ahí a almorzar y les pusieron comida delante. Noel comió apenas, sentado al lado de Luka, escuchando que éste le decía que cuando terminaran irían a su departamento a ver películas.

***

Las seis con treinta y Noel esperaba en la puerta del albergue, recién salidito de la cama. Había pasado un mes entero en la misma rutina.

—Va a llover por la tarde. Mejor será que no te mojes, ni te enfermes porque todavía te estás recuperando.—requintó Hazel antes de cerrar la puerta a sus espaldas.—Si te da neumonía, te mueres.

Hazel era el nombre de pila, de la señora Morris. Noel lo descubrió una noche, cuando llegó con una caja de pastelillos que Luka compró en una conocida tienda de la ciudad. Intentaron despacharse el postre durante la cena, pero como no pudieron hacerlo, Noel pidió llevarlos al albergue, para que los niños que vivían ahí los disfrutaran. Al fotógrafo le gustó tanto la idea, que en el camino de vuelta, pasaron por la tienda, a comprar más.

La señora Morris gruñó al verlo llegar armado de dulces, pero Noel le pidió permiso para dejarlos en la cocina. Al principio, no se los quiso recibir, pero antes de que se regresara a su pieza, lo detuvo. Terminaron sentados a solas en la cocina y con una taza de té en frente, le confió su nombre de pila y lo regañó por traer tantos dulces. Hazel comió tan sólo dos pastelitos, bueno, tres, pero Noel no se atrevió a corregirla.

Al día siguiente, Hazel en persona, se encargó de repartir el resto de postres entre las mujeres y sus niños. Noel no estuvo presente, pero cuando regresó esa noche, encontró en su pieza una serie de dibujos que los pequeños hicieron para agradecerle.

Cada mañana Hazel lo levantaba de la cama y le ayudaba a tenderla. Como todavía tenía el brazo enyesado, le pasaba un trapo húmedo en la cara, para quitarle las legañas y la cara de sueño, mientras lo regañaba por algo, cualquier cosa. Luego lo sacaba hasta la puerta, no sin antes requintarlo si no se había abrigado bien. Luego lo dejaba afuera, pero se quedaba espiando por la ventana, para asegurarse de que Luka apareciera para recogerlo.

El fotógrafo siempre llegaba a la misma hora y Noel se subía a toda velocidad. Esperaba toda la noche por ese momento. Luka lo recibía con una amplia sonrisa y a veces con olor a cama. Ambos tomarían una ducha apenas regresaran al departamento, un buen desayuno y seguirían durmiendo, como en ocasiones les ocurría.

Luka no manejaba el mismo auto al que se subió la primera vez, cuando se conocieron. Apenas lo notó, Noel se llenó de nostalgia. De pronto al darle una mirada al pasado, podía darse cuenta cuanto había dejado atrás.

—Buenos días señor Foster. Su transporte está aquí.—saludó Luka quitándose las gafas oscuras. —¿Listo para empezar un nuevo día?

Noel le sonrió abriendo la puerta con la mano sana y subiéndose de prisa. Le dio un beso en la mejilla, intentando no golpearlo con el yeso.

—Buenos días. —le dijo y con menos dificultad que antes, se puso el cinturón de seguridad.

—¿Qué tal dormiste? Espero que bien porque hoy tienes terapia de rehabilitación al medio día y cita con la psicoloca, luego. Así que tenemos la tarde para nosotros dos. ¿A dónde te gustaría ir hoy?

Luka sabía la respuesta de antemano. Noel siempre quería ir a su departamento, quedarse ahí viendo películas, escuchando música y leyendo algún libro que sacaron juntos de la biblioteca. Casi no podía esperar a tener sus papeles en orden. Cuando tuviera por fin una identidad, podría tener su propio carnet de la biblioteca, podría también ir a la escuela y buscar un trabajo.

Planes para el futuro, Luka le llenaba la cabeza de ideas, de cosas que nunca pensó que podría hacer y ahora sonaban factibles.

—¿Podemos ir a ver a Jade? —preguntó Noel, mientras cambiaba la estación de radio.

No la había olvidado, Jade era la única conexión que tenía de su vida pasada y no podía abandonarla ahora. Seguía internada en el área psiquiátrica del hospital y siempre que iba a verla, se alegraba un poco.

—Sí, podemos ir luego de que veas a tu psicóloga. ¿Quieres llevarle algo a Jade?

—¿Puedo? —preguntó con cierta timidez. Luka no le negaba nada, pero se sentía terriblemente mal, abusando de la confianza del fotógrafo.

Estaba acostumbrado a trabajar para comer, para tener las pocas cosas que poseía. La ropa, la comida, Luka le daba de todo y no quería nada a cambio. La experiencia gritaba en el fondo de su mente, que nada en esta vida es gratis, todo tiene un precio.

—Ya hemos hablado de esto Noel, mientras no sea malo para ti, puedes pedir lo que quieras.

Acababan de detenerse en un semáforo y Luka giró para mirarlo.

—Noel, cuando tengas todos tus documentos y el juez te deje emanciparte, vas a poder trabajar y tener tu propio dinero. Somos una pareja. ¿No? Entonces no te preocupes por nada.

Las palabras del fotógrafo tenían la propiedad de tranquilizarlo. Era cierto, ya tenían la fecha para comparecer ante un juez y si todo salía bien, pronto podía emanciparse, no tendría que volver al albergue y quedarse por a vivir con Luka. Un momento. ¿Eran una pareja? ¿Eso fue lo que dijo? Luka le guiñó un ojo y luego devolvió la vista al camino.

—No me has respondido, qué te gustaría llevarle a Jade. ¿Los pasteles de la vez pasada, te parece bien? A mí ya se me antojaron. Es muy temprano para ir por ellos, será más tarde.

—Pasteles para el desayuno —comentó Noel todavía pensando en lo que Luka le dijo.

—¿Qué? ¿Por qué no? En serio, Noel no te puedo dejar comer más chatarra, tienes que alimentarte mejor.

—He subido de peso. No mucho, pero es algo. —le dijo bastante contento consigo mismo.

—Pero sigues debajo del peso normal. —añadió Luka y giró en una calle estrecha. —Igual, no va a haber pasteles para el desayuno. Hablando de eso, ya me dio hambre.

Noel sonrió, más por la idea de que eran una pareja, que por la comida que vendría. Sí, transcurrió un mes entero en esas idas y venidas. Terapias, sesiones de rehabilitación, con el abogado, con el médico, etc. Luka lo llevaba a todos lados y cuando no tenían nada planeado, iban al departamento y pasaban el día entretenidos.

De repente más tarde podrían ir a la biblioteca, por algunos textos para que pudiera estudiar. Tenía la ilusión de volver a la escuela, porque recordaba vagamente haber pisado una. Luka detuvo el auto y salió de sus ensoñaciones. Se estacionaron frente a una pequeña cafetería y todo apuntaba a que tomarían desayuno en ese pequeño restaurante.

Al bajar se tomaron de las manos, algo a lo que ya estaba acostumbrado y de no sentirlo, lo extrañaba. Luka abrió la puerta y entraron juntos, el aroma a café escapó, sólo para abrirles más el apetito a ambos. Se sentaron a un ladito y Noel sonrió, porque Luka acababa de ordenar café, para él y su pareja.

***

El día se les hizo corto. Regresaron al apartamento por la tarde, a tumbarse en la cama. Noel recostó su cabeza sobre el pecho de Luka y sus pies se entrelazaron. El brazo enyesado era una molestia y le escocía todo el tiempo. Acababan de ver una película y Luka se durmió a la mitad. Era comprensible, se levantaba demasiado temprano para ir a recogerlo y no tenía modo de agradecerle lo que hacía por él.

Nunca esperó encontrarse en esa misma cama, con el fotógrafo a quien conoció una noche, cuando trabajaba en la calle.

Noel se levantó despacio, sin hacer ruido y recorrió la habitación en silencio. Sí, recordaba bien aquella vez, cuando por primera vez ingresó a ese departamento. Tuvo miedo, porque era algo a lo que no estaba acostumbrado. Nadie antes que Luka lo había tratado como a un ser humano.

Sin darse cuenta, estaba en el pasillo y descubrió la puerta contigua, entreabierta. Recordaba bien ese ambiente, era el lugar donde Luka trabajaba. Ingresó, porque no lo había hecho desde aquella primera vez.

Regresó al pasado, la noche aquella, en la cual sólo buscaba darle placer por dinero y regresar a su rutina, con harta desesperación. La mesa inclinada estaba en el mismo lugar donde la recordaba, las fotografías enmarcadas sobre las paredes. Las recorrió con los ojos, una por una. Rostros desconocidos, hasta que encontró al suyo.

La última foto de la hilera, era él mismo. Reconoció la esquina donde solía pararse a esperar que la noche le trajera clientes, para poder hacer dinero y continuar existiendo. Esa era su chaqueta de cuero, la cual le quedaba tan grande, pero su única defensa contra el frío cruel.

Siempre le quedó la duda, de cómo obtuvo Luka aquella foto. ¿Cuándo se la tomó que ni cuenta se dio?

Al darse vuelta, encontró sobre la mesa inclinada, el resto de fotos que le tomó aquella noche. Ese era su cuerpo desnudo sobre las sábanas negras. No se atrevió a tocar ninguna de ellas, sólo le pasó los ojos encima. Sin embargo, había una, que le llamó la atención. Estaba debajo de las demás, apenas asomándose tímida. No se pudo contener y la rescató de su escondite.

Al verla, la imagen que encontró le provocó una enorme sonrisa. Era una foto en la que estaban con Moni y Amy, pero Luka lo estaba besando. Cierto, eran una pareja. ¿No? Eso fue lo que él le dijo.

—Aquí andabas. —le dijo Luka y su voz consiguió sobresaltarlo.

Dejó caer la foto y se disculpó de inmediato. Al agacharse para recogerla del suelo, se golpeó en la cabeza y al levantarse hizo lo mismo. Luka llegó a prisa a auxiliarlo, para asegurarse que estaba bien.

—Te pegaste dos veces. ¿Te sientes mal Noel? ¿Es el mareo de nuevo?

—No, no estoy mareado, perdón, soy torpe. Lo siento, dejé caer la foto y… Perdón, no quise despertarte, lo siento Luka.

Al parecer no quiso escucharlo más, porque le tapó los labios con un beso. Luka lo abrazó con fuerza y le acarició la cabeza.

—No tienes nada porqué disculparte, Noel. Me desperté y no te vi, pero sabía que no irías lejos. Ven, quiero ver si te golpeaste muy fuerte.

—Estoy bien, en serio.

Luka no estaba escuchando, lo llevó al cuarto para cerciorase que estuviera bien.. Desde que el médico indicó lesiones en el cráneo, por todas los golpes que recibió en su vida, el fotógrafo andaba muy paranoico. Noel no le prestaba mayor atención a las jaquecas, pero Luka insistía en que eran de cuidado.

—Me preocupé cuando no te vi a mi lado. —le dijo apenas se acostaron en la cama. —Noel, quiero que sepas algo. No he dejado de pensar en ti y en lo idiota que fui todo este tiempo. No te lo he dicho…pero quiero que sepas que siento algo por ti.

Luka lo abrazó con fuerza, pero Noel se liberó para incorporarse. Entendía bien sus palabras, pero le estaba costando trabajo creerlas.

Intentó balbucear algo, pero Luka le puso dos dedos sobre los labios.

—Quiero que te quedes a mi lado, Noel Foster, quiero despertar y que sea tu rostro lo primero que vea. Quiero pasar cada segundo de mi vida contigo. No hay nada más que desee, que tenerte entre mis brazos. Y quiero saber si tú sientes lo mismo.

Lo dejó sin palabras. Noel nunca hablaba demasiado y siempre dejaba que el resto del mundo decidiera sobre él, porque era a lo que estaba acostumbrado. Ahora Luka le estaba preguntando si él sentía algo por él. ¿Estaba bromeando? ¿Qué clase de pregunta era esa?

—¿Por qué Luka? ¿Por qué yo, si no soy nada? Sólo soy un perro, una basura, nadie nunca me puede tomar en serio, porque sólo soy una puta de la calle. ¿Por qué tú?

—No quiero que vuelvas a repetir lo que acabas de decir, Noel. No quiero escuchar de nuevo que hablas así de la única persona que amo.

Entonces se quedaron en silencio. Las palabras de Luka acababan de romper algo dentro de su mente, un espejo en el que se vio reflejado por mucho tiempo. Le temblaron los labios, el cuerpo entero y Luka lo tomó en sus brazos para sujetarlo con fuerza.

—Te amo, saco de huesos. No sé como no pude decirlo antes, pero que no se te olvide. —le susurró en el oído.

No, no quería que suelte, que lo deje ir, quería fundirse en el cuerpo de Luka y formar parte de él para siempre.

—Yo también, Luka. —le salió sin siquiera pensarlo.

Las voces en su mente se alborotaron, pero una solita sonaba más fuerte que las demás. Durante mucho tiempo, dejó que las otras voces lo atormentaran, pero ahora escuchaba la más pequeña de todas ellas. La que acababa de decirle a Luka que lo amaba, con todo su ser, gritaba en su mente.

Por primera vez, en quizá toda su vida, se sentía completamente feliz por haber usado su voz, por ser libre de decir lo que pensaba, sin temer a las consecuencias. Luka se veía contento también y hasta le dio un beso para demostrárselo.

— Acabas de hacerme muy feliz, Noel. —le dijo el fotógrafo y sus ojos disparejos brillaban como soles.—Como si se me hubiera cumplido algo que tanto deseaba.

Era cierto, se sentía igual, sumamente feliz, al borde de reír como si le estuviera haciendo cosquillas. Era algo que siempre quiso, pero nunca tuvo el valor para desearlo. La vida le enseñó a no desear, porque las posibilidades de conseguir algo bueno, eran nulas. Al menos era lo que él creía. Ahora que se encontraba en los brazos de Luka, todo era distinto, se sentía a salvo y todo resultaba alcanzable.

—A mí se me cumplió mi deseo, Luka. —lo dijo sin miedo, porque era cierto.

—¿Lo dices en serio? No sé, siempre pensé que desearías que todo lo malo que te sucedió, nunca hubiera pasado. ¿No?

Noel se quedó meditando sus palabras y sí, sonaba tentador.  De repente si nunca hubiera caído en las manos de Devan, su vida sería distinta. Pero no se podía imaginar, en ese momento si no era al lado de Luka.

—Si pudiera pedir algo, no desearía que no hubiera pasado, Luka. —le respondió por fin y con el corazón en la mano. Porque era cierto, era lo que de verdad sentía.

Fue el turno del fotógrafo de quedarse en silencio. Parecía que iba a preguntarle el porqué de su respuesta, pero no lo hizo. Sólo le sonrió y lo cubrió de besos.

—Siempre me sorprendes y me dejas sin saber que decir, ni que hacer. —continuó Luka sin dejar de acariciarlo.—No sé de donde te sale tanta fuerza. Yo me hubiera rendido, mucho tiempo atrás.

Noel no sabía si decírselo o no, pero hubo un momento en el cual no pudo más. Harto de las palizas, de morirse de hambre, estar siempre sucio y ser el juguete de todos los que pagaran por él, decidió rendirse y dejar que Devan lo mate. Fue en ese entonces, cuando Patrick apareció y le dio un motivo para seguir existiendo. Pero cuando Luka llegó a su vida, tuvo una razón para seguir peleando.

—Si pudiera desear algo, sería poder olvidar todo lo malo. —le dijo en tono de confesión al fotógrafo quien lo rescató de su propia oscuridad y sentirse como un objeto. —Y quedarme con todo lo bueno, Luka.

—Todo quedó atrás, Noel. Todo va a estar bien de ahora en adelante. Te lo prometo.

Le creía, lo que fuera que le dijera. Las palabras de Luka lo reconfortaban y llenaban de ilusiones. Sí, tenían camino por recorrer, heridas por sanar, demonios internos que enfrentar, pero no estaban solos. Ahora eran una pareja. ¿No? Entonces, no había nada que temer.

Noel cerró los ojos abandonándose en sus pensamientos, en las memorias pasadas, buscando las voces que antes gritaban en su mente, pero ahora permanecían silenciosas.

—¡Se nos hizo tarde! —exclamó Luka, levantándose y tomándolo consigo. —Si llegamos tarde, nos vamos a meter en problemas.

Luka lo tomó de la mano sana y lo llevó a toda prisa hacia la puerta. Ese era el momento más triste del día, cuando tenía que volver al albergue, cuando lo que más quería era pasar la noche al lado del fotógrafo.

Noel se detuvo en la puerta, justo antes de salir. Le dio una mirada al ventanal y se percató que llovía. Nostalgia de los días pasados, de los días primeros e incluso de los venideros.

—¿Qué tanto miras, saco de huesos? La señora Morris me despelleja si te devuelvo un segundo pasadas las ocho. ¿Noel? ¿Qué te sucede?

—No es nada. —le respondió, pero su voz cargaba melancolía. —Sólo recordaba la primera vez que vine y también cuando, tú sabes. Desde esa ventana se ve toda la ciudad. ¿No?

Luka se frotó la nuca y le rodeó la cintura con una mano.

—Sé como te sientes, Noel. Yo también me siento así. Este es el peor momento, cuando tenemos que despedirnos y cuando regreso a este departamento vacío, es devastador. Pero, pronto vamos a estar juntos de nuevo. Son unas cuantas horas, ya mañana estás aquí a mi lado.

—¿Lo prometes? —le dijo divertido, sonriendo con esa idea.

—Prometido. Falta poco Noel, tan sólo una semana más para que te emancipes y podamos vivir juntos. Si eso es lo que quieres.

—¿Puedo pensarlo? —y estalló en risas, porque sabía que a Luka la pregunta lo tomó por sorpresa.

—Si es lo que quieres, Noel. Eres libre de quedarte conmigo o tomar tu propio rumbo. Es en serio. Me gustaría que te quedes a mi lado, pero es tu decisión.

—Eres lo que quiero, Luka.

El fotógrafo le sonrió y hasta lo vio sonrojarse. Se tomaron de las manos y Noel  suspiró, dándole la última mirada al departamento vacío. Sentía que ya lo extrañaba, porque se estaba convirtiendo en su hogar.

—Una vez leí, por ahí, Luka. En algún lado que ya no me acuerdo, que en un mundo perfecto, cada hogar tendría un perro y cada perro un hogar.

—De repente podríamos adoptar uno, de un albergue. Mónica sabe de eso, cuando la veamos le preguntamos que requisitos piden para adoptar.

Noel sonrió a punto de decirle que Luka ya había adoptado a uno. No, él no era un perro, ni cachorro ni un objeto. Quizá todavía necesitaba tiempo para quitarse esas ideas, algún día se vería libre de esas ataduras del pasado.

No era un cachorro, no tenía un amo, sólo era Noel, Noel Foster, perdidamente enamorado de Luka Thompson, quien le tomaba la mano y esperaba que nunca lo fuera a soltar. Porque de verdad sentía, que si no iban unidos de ese modo, se iban a terminar perdiendo en el camino que la vida les ponía por delante.

 

Llegamos al final de Cachorros y Amos. No tengo un modo como agradecerles todo el apoyo con sus comentarios. Han sido meses maravillosos en los cuales he recibido tanto cariño de mis lectores. De verdad y de todo corazón, gracias por leerme, por esperar las actualizaciones, por seguir la novela aunque los temas son duros de digerir. Quise darle un final feliz a esta historia, porque  en el mundo real hay demasiada tragedia. Además la esperanza es lo último que se pierde, cuesta luchar por salir, si no se ve el final del túnel, pero al final vale la pena el esfuerzo.

No me queda más que agradecerles a todos por leerme y me despido por ahora. No sin antes comentarles que ya empecé a escribir la siguiente parte de esta historia. “Casa y Hogar” es el siguiente título. Por favor, si se mantienen pendientes a este blog y a la página de Facebook. https://www.facebook.com/cachorrosyamos podrán ver las novedades.

Gracias otra vez por acompañar a Noel en esta travesía. Si bien es cierto, esta novela es pura ficción, mi deseo para todos los Noel que hay en mundo, es que tengan también un final feliz.

Siempre suya,
EBlocker

12 thoughts on “epilogo

  1. SUBLIME, HELENA, SUBLIME.
    En lo personal no le veo por ninguna parte una continuación, pero bueno, es tu historia (?
    También me impresionaste con lo complejo de los personajes; Tin Man fue el que mas admiré y odié tanto por su pasado como por sus acciones de adulto. Para mi el mejor personaje.
    Ni se diga de tu redacción. Aunque a veces se te iba, y mal utilizabas los signos de puntuación, nunca llegó a afectar a la historia. Espero que te hayas dado cuenta cuando la editaste.
    Y sí, podrá ser ficticio, pero solo en los nombres. En todo el mundo hombres y mujeres sufren lo que Noel sufrió y por desgracia, aunque muchos hablan de detenerlo, nadie hace nada al respecto. Un estado vecino al mío es el primer lugar en trata de blancas en el país y desafortunadamente se empiezan a extender y a secuestrar niñas cuando antes solo eran adolescentes. Temas duros pero que debemos de afrontar como ciertos y cotidianos.
    Gracias y felicidades por traernos una historia cruda y con toques espontáneos y bien distribuidos de ternura. Espero que puedas publicarlo en físico, seria grandioso tenerlo.

    Hasta pronto!

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  2. Ains… TTwTT ya me hiciste llorar otra vez, que bonito final, pero no me hace sentir tranquila el que Tin Man siga vivo 😄 (Le tengo miedo). Me hubiera gustado ver a Jade, pero al menos sabemos que está bien n.n

    Espero ansiosa la segunda parte “Casa y Hogar, ahí voy a estar pegada leyendo ;D , muchos ánimos para ti con este nuevo proyecto, a ver si después de unos cuantos capis me sale una nueva portada 😄 (invocaré a la inspiración, aunque ya todos sabemos como es la muy desgraciada jaja)

    Besos~

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  3. fue un final simplemente hermoso, esta historia es de las pocas que me han echo llorar, te seguiré acompañando en tu próximo proyecto, solo me quede con el -me hubiera gustado ver a jade- espero leer como es su vida ahora que ya no esta bajo el yugo de devan y por que no decirlo me llena de curiosidad saber en que quedo su relación con pat (que puedo decir es mi personaje favorito).

    gracias~

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  4. Llegue a tu historia por Wattpad, estaba buscando una que me hiciera llorar, reir, saltarr y me encontre con la tuya. Me enamore desde el primer capítulo , y la segui leyendo y leyendo hasta que de pronto dejaste de actualizar y comence a buscarla y me entere de lo que paso, pero a ti no te importo y la seguiste continuando y por eso GRACIAS DE VERDAD MUCHAS GRACIAS. Este mes que pasó no habia dia que no actualizara la pagina, estaba que moría de verdad. Pero me di con la sorpresa que ya habias actualizado y pues nose que decirte, no tengo palabras. Simplemente que me encanto. Amo tu historia.
    Amo a Noel y Lukas. Aprendi mucho con los dos. Odio los finales 😦 pero el tuyo fue fantastico. Y espero que la continues de verdad porque no quiero pensar que aqui termino todo, sino que todavia continua. Muchas gracias.

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  5. De verdad muchas gracias por haber compartido esta historia con noaotros. Debo decir que encontrarte fue mera casualidad, del blog de Ana Prego llegué a este espacio y fue lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, disfrute de principio a fin y me compenetre con la historia sin darme cuenta. De verdad una obra espectacular que merece mucho reconocimiento.
    La historia, los personajes, la narrativa, todo. Absolutamente todo fue maravilloso, muchas gracias nuevamemte y espero ppder seguir leyendo mas obras de tu autoria.

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  6. que hermoso libro, confieso que al principio me pareció muy fuerte, demasiado intenso…pero dije lo voy a leer por que se tenía que leer el final de Noel aunque aveces en medio libro pensé que Noel no iba a tener un buen final y me alegro que si lo tuvo, el loco si que me puso la piel de gallina 😦 , luego me dio pena Jade y el loquillo de Pat todo un personaje pero muy valiente!!! ¡Felicidades! Lo voy a recomendar!!! Besos.

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias a ti por darle una oportunidad a una autora novata. Me alegra que te haya gustado la novela. Es una historia ficticia con dosis de realidad y sí, es algo duro de leer. Pero me alegro y de verdad te agradezco mucho que la hayas leído y me recomiendes. Muchos besos y de nuevo, gracias.

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  7. La felicito por la diligencia de cada línea… Me transportó a un mundo… real… Cuán ciegos somos y cuánto deseamos manternos en la comodidad de la ignorancia, sin hacer algo… Estamos obligados a hacer algo, cualquier cosa! La q esté a nuestro alcance… Gracias por atreverse a desbordar su corazón en esta novela. Yo no seré la misma tampoco…

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  8. Sinceramente quería esperar hasta el último capítulo para, por fin, dejar un comentario.
    Sin duda es una de las mejores novelas que he leído. Como mencionaste la novela trata temas difíciles de digerir, pero son pocos los autores que lo manejan de una manera tan completa, como tú.
    Los personajes no pudieron ser mejores, se podía sentir las complejidades de cada uno.
    Te envuelve con las emociones que transmiten los personajes. Te enseña tanto acerca de un mundo que sabemos que existe, pero no conocemos.
    Realmente disfruté la lectura.
    Estoy deseando leer algo más escrito por ti.
    Mis mejores deseos.

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