Capítulo 17

 

Ese era su rostro. Ese chico guapo de enormes ojos azules…

No era él. ¿O sí?

Sintió que se veía en un espejo nuevo, uno en el cual jamás se hubiera atrevido a mirar. Tal sensación hizo que su corazón diera un vuelco, olvidándose de cómo palpitar.

Era él, esos eran sus ojos, su expresión perdida. Reconocía la chaqueta de piel que en un tiempo había escondido su escurrido cuerpo. Esas eran las calles a media luz por las que caminaba a mitad de la noche. Vio cómo la imagen, en la pantalla enorme y luminosa, cambiaba. Ahora aparecía su rostro, sus ojos brillantes, mirando directamente a la cámara, los labios entreabiertos y su cuerpo totalmente desnudo.

Perdió la noción del tiempo. Todo a su alrededor desapareció, la multitud presente, la música ambiental y aun las voces en su mente. Todo. Sólo era él y las imágenes que se sucedían unas a otras, en la pantalla.

Piel blanca sobre fondo negro, como la luna sobre la noche, así se veía su cuerpo expuesto. Era él esparcido sobre la cama, mirando hacia la cámara, la cabeza sobre la almohada, el cabello alborotado y la boca entreabierta. El vientre hundido, su pecho liso, los brazos a los lados y las manos apretando las sábanas. Tenía las piernas estiradas, sus rodillas separadas, su sexo visible y reposado, sobre su ingle.

Recordaba ese momento, cuando Luka le tomó esa foto. Había tenido la estúpida idea que se iba a resbalar de la cama si no se sostenía de las sábanas. No tenía idea de lo que ese hombre quería de él. Sólo dijo que le tomaría unas fotos, nada de sexo.

El zumbido de voces lo regresó a la realidad. La multitud de desconocidos tenían los ojos puestos en la gigantesca pantalla y otros en las fotografías enmarcadas sobre las paredes. Abrumado, Noel retrocedió un paso, pero la mano tibia de Luka no lo dejó escapar.

—Luka, ¿qué es todo esto?  —se escuchó preguntarle y su voz se perdió en el bullicio que se desató a su alrededor.

Apenas dieron unos pasos, una multitud se les acercó aplaudiendo.  Luka le soltó la mano y lo rodeó de la cintura apretándolo contra su cuerpo.

—¡Espectacular! —Una mujer alta, muy alta y delgada los abordó primero. Lo que más le llamó la atención fue su cabello recortado como un casco militar—. Espectacular como siempre, Lukas. El tema que elegiste es, cómo decirlo… C’est magnifique.

—Me confieso sorprendido —añadió un sujeto bajito y regordete, apareciendo tras la mujer que hablaba con Luka—. No me esperaba este giro tan… ¿Cómo llamarlo? ¡Inesperado!

Noel no sabía a qué se referían, pero el tono de voz de ese hombre y la intensa mirada de la dama no lo engañaban. Pudo percibir cierta suspicacia por parte de ella. Así como cierta mala intención en el modo como los miraba a ambos ese sujeto bajito.

A decir verdad, todos en esa sala lo hacían, era el centro de atención. Al darse cuenta de ello y si no hubiese sido porque Luka lo tenía sujeto contra su cuerpo tibio, hubiera retrocedido.

—Qué gusto verte, Silvia —respondió Luka, mientras tomaba la mano extendida de la mujer y la besaba.

—¡Eres un encanto, Lukas! De esos que ya no se encuentran.

Silvia sonrió, pero sus palabras no iban acorde con la seriedad de su rostro.

—¿Y no vas a presentarnos a tu… acompañante? —Fue turno del sujeto bajito de intervenir.

—Lo haré en su momento, Marcus. No seas impaciente.

Sin más, Luka los dejó atrás y Noel pudo sentir la incomodidad que ese par le provocaba. No dijo nada al respecto y se dejó arrastrar hacia donde un par de mujeres esperaban, a tan sólo unos pasos de ellos.

—¡Luka de mierda! ¡Por fin te dignas a aparecer! —Noel reconoció la voz. Era la misma del teléfono—. Encima que llegas tarde, apareces a la hora que te da la gana…

—¿Puedes gritar más fuerte? Creo que en Tokio no te escucharon bien, Amy —le respondió Luka rodando los ojos.

—No nos han presentado —intervino la otra chica sonriendo—. Soy Mónica y ella es Amy, mucho gusto.

Noel no lo pensó, tomó la manito delicada que le ofrecía y la besó imitando a Luka. Al levantar el rostro vio que Mónica sonreía divertida y oyó una carcajada del fotógrafo.

—No la beses mucho, que a Amy le dará un ataque de rabia. Y ella no está vacunada.

Noel se sonrojó hasta el pelo y bajó los ojos, sin saber cómo disculparse.

—Dime, Luka —interrumpió Amy—. ¿Hasta qué hora le dieron permiso en casa? No querrás que llegue tarde a la escuela mañana. ¿No? Dime criatura. ¿Hiciste la tarea antes de venir para acá?

Noel se quedó mirándola sin saber si debía responder. Buscó ayuda en Luka y vio cómo rodaba los ojos.

—Déjalo en paz, Amy. Métete con alguien de tu tamaño —respondió apretándolo más contra su cuerpo—. No le hagas caso, Noel.

—¿Qué edad tienes? —insistió Amy.

—Ya tiene pelo en las bolas, si eso quieres saber. Ya me lo puedo co…

—¡Cállate, asqueroso! —gritó Amy y llamó la atención sin quererlo—. ¡Luka! Eres un puerco.

—Dejo constancia que tú querías saber su edad. Por cierto ¿Cuántos martinis has tomado?

—Tan sólo dos. Ya, olvídalo y ven conmigo para que atiendas a tus invitados. Moni, lo siento, vas a tener que hacer de niñera por un rato.

—No le cambies los pañales, eso me gusta hacerlo a mí —interrumpió Luka guiñando un ojo.

Mónica rio, Amy rabiaba y Noel se sonrojó.

—Hablando de invitados, ¿quién dejó entrar a Marcus? —Luka le dirigió una mirada feroz al sujeto regordete.

—Vino con Silvia. Luka, guarda tu cara de maldad infinita, que tenemos gente mirando. —Amy los separó, tomándolo de un brazo—. Ven, que tenemos que saludar a tus invitados. Moni se queda de niñera.

—Yo me encargo. Tengo cinco hermanos menores y todos han sobrevivido a mis cuidados.

Noel los vio alejarse entre el resto de los invitados y tuvo ganas de ir tras ellos. Se quedó a solas con Mónica, su «niñera», y a pesar de estar de pie en medio de una sala llena de gente, se sintió completamente abandonado.

—Tranquilo, Noel, no muerdo. Por cierto, veo que te quedó bien el traje que te encontramos. Le di a tu talla exacta. —Ella se le acercó y puso las manos alrededor del cuello de la camisa—. Pero Luka eligió la corbata, dijo que el color le iría bien a tus ojos.

—¿Eso dijo? —Ahora con más ahínco, quería ir tras Luka. ¿Tardarían mucho en volver?

—Sí. Fue divertido ir de compras con él. De verdad, el traje te quedó como un guante.

—Gracias, Mónica.

—Me puedes llamar Moni. Dime, ¿te gusta como quedó la galería?

—Todo se ve muy… bien —respondió, casi sin prestar atención. Estaba muy ocupado siguiendo los pasos de Luka.

—La idea inicial era otra, las piezas eran diferentes. Luka decidió tomar este camino, cambiar la exposición completa. Me alegra que lo haya hecho…

Mónica seguía hablando, pero ya no la estaba escuchando. Perdió de vista a Luka, detrás de un mozo que pasó con una bandeja de bocadillos, tras un par de personas que se le acercaron para saludarlo.

—Bueno, no me estás prestando atención…

—Perdón —volvió a mirarla, pero Moni no se veía enojada, sólo lo miraba fijamente.

—Decía que te ves mejor en persona que en las fotos. ¿Nunca te lo han dicho?

—No.

¿Se estaba burlando de él? No tenía por qué ser tan cruel. Sí, quizá sí se veía bien ahora que estaba limpio y con ropa nueva. Así cualquiera, ¿no? Aunque las fotos de esa pantalla decían que se veía muy guapo, su realidad era otra. Las heridas y moretones quedaron debajo de toda esa ropa cara. Aunque no se vieran en las fotos en exhibición, estaban ahí, solo que nadie lo sabía.

Un mozo se detuvo frente a ambos y les ofreció una copa. Noel tenía sed, mucha sed y ni la más remota idea del contenido de esas copas frente a sus ojos. Tomó una sin embargo y el aroma a alcohol lo recibió. No era algo que disfrutara beber, pero si era lo que había…Pero, penas estiró la mano para servirse, la expresión reprobatoria de Moni lo detuvo.

—Ni lo sueñes —intervino ella, antes de que acabara de acercarse la copa a los labios—. Vamos por un refresco para ti.

Noel estuvo a punto de protestar, pero la siguió hacia un pequeño bar, donde un grupo de personas se conglomeraba. Recibió de sus manos un vaso con soda, mientras ella empinaba un martini seco. Noel bebió a prisa y regresó la mirada a la multitud que se movía a su alrededor.

A su lado, una mujer conversaba con una amiga acerca de las fotos, los contrastes, la composición, los encuadres… Noel no entendía a lo que se refería, lo único que pudo sacar de su comentario era que la foto le gustaba mucho y que Luka era guapísimo.  Su compañera replicó que no solo Luka era atractivo, sino el modelo que eligió también estaba muy apuesto. «Para meterle el diente», dijo y ambas estallaron en risitas que ocultaron bajo sus copas de licor.

El rubor le encendió el rostro y casi se atoró bebiendo la soda. Para su mala suerte, el sonido llamó la atención de las vecinas, quienes aún no acababan de reír. Ellas cuchichearon en reconocimiento y se les acercaron sonrientes.

—No sé si nos escuchaste, pero déjame decirte que eres muy guapo. Si no estuviese comprometida, te invitaba una copa y algo más.

—Si no estuviese casada, te ibas conmigo —le dijo la otra y tal parecía que hablaban en serio.

—Disculpa el atrevimiento —le dijo la primera—. ¿Cuál es tu nombre?

Le dio una mirada a Mónica, quien se veía sorprendida, pero no le dijo nada.

—Noel, mucho gusto.

Tomó la mano de la dama casada y antes de que lograra soltarla, su amiga le tendió la suya también. Así se encontró sosteniendo las manos de ambas dándole un beso a cada una.

Las copas de licor que ellas sostenían, empezaron a temblar y el contenido amenazaba con desbordarse.

Escuchó a Mónica pedir otro martini, doble por favor, rápido. Ambas damas sonrieron y cuando por fin las liberó, ellas no dieron muestra de querer marcharse.

—No sigas Noel, que me quito el anillo y al diablo con el compromiso.

—¿Tu compromiso? Me quito el aro y al diablo con mi marido —exclamó la dama casada mientras le daba un buen sorbo a su bebida—. Noel, estás muy guapo, encanto. Lamentablemente, mi amiga aquí presente, tiene que casarse la próxima semana. En cambio, yo… Yo sí estoy disponible, mi marido está fuera de la ciudad y es puro adorno. No sabe cómo tratar a una mujer, no sabe nada ese idiota.

Entonces ambas rieron y hasta escuchó a Mónica reír también.

—Así que… No sé. ¿Qué te parece? Dejamos esto por aquí —le dijo mientras dejaba su copa con su amiga, la del compromiso—. Esto por allá y nos vamos de aquí. Hay un sitio muy acogedor, a donde me gustaría ir, una barra donde podemos conversar solitos.

Ella parecía hablar en serio y lo tomó del brazo. Sin saber muy bien qué hacer, pidió ayuda a Mónica con una mirada desesperada, pero ella estaba apoyada en la barra sonriendo, sin intenciones de intervenir. Lo estaba haciendo al propósito.

—¡No me vas a dejar fuera de esto! —Fue el turno de la dama comprometida de intervenir escurriéndose entre Noel y su amiga—. ¡Además vinimos juntas!

Estaba atrapado con una a cada lado tomándolo del brazo. Alcanzó a ver como Mónica le decía adiós y sacudía su mano. Bueno, se metió en ese lío solo e iba a salir por su propia cuenta.

—Disculpen, no puedo ir con ustedes. Me tengo que quedar para el resto de la… del evento.

—¡Ay, no digas eso! Yo ya me estaba quitando el aro.

—No seas aguafiestas, Noel. La próxima semana me caso y ya no voy a estar disponible para nadie.

—No le hagas caso a ella. Mira, a mí me va a tocar pasar la noche solita. Con mi marido fuera de la ciudad, necesito un hombre que me proteja…

—Entonces lo que necesita es un perro guardián —escuchó la voz de Luka a sus espaldas—. Señoras, necesito a mi modelo para el resto de la exposición. Si me permiten.

Ambas damas lo liberaron sin más trámite y volvió al lado de Luka. Sin duda les pareció muy cómica la intervención del anfitrión, porque estallaron en risitas. Pero por la mirada que les dieron, esas dos estaban urdiendo planes. Noel no era tan inocente como aparentaba, conocía ese brillo lujurioso de memoria.

—Te prestamos a Noel por un rato más —la dama casada volvió a la carga.

—Un ratito, nos damos una vuelta y volvemos por él —la futura esposa también tuvo algo que decir.

—Pero más tarde nos toca a nosotras. No nos molesta compartir a Noel, pero si te nos unes… —les dijo la dama casada riendo—. Adiós, encanto.

La señora le lanzó a Noel un beso volado y se alejó con su amiga, riendo todavía. Pero ellas fueron a las únicas que les pareció divertido todo el asunto.

—¿De verdad te ibas a ir con ellas? —la voz de Luka sonó a reproche—. No te puedo dejar solo porque te vas con cualquiera.

—No, no iba a irme. Vine contigo. ¿No?

—¡Qué no se te olvide! —exclamó tomándolo de la cintura, acercándose a sus labios, pero pasando de largo—. Eres mío, esta noche eres solo mío.

Fue un susurro tibio dentro de su oído. Para él, para nadie más. Noel asintió como respuesta, completamente sonrojado.

—Qué pena interrumpir, pero los besuqueos y arrumacos los dejas para después. Ahora suéltalo por favor. —Amy los separó interponiéndose entre ambos—. Gracias, gracias. Recuerda que es la inauguración de La Galería, tus invitados necesitan tu atención…

No acababan de soltarse cuando un grupo de personas se les acercó. Conversaron animados, halagando la exposición, la organización del evento, esto y el otro. Fue entonces cuando Luka lo presentó como su inspiración más reciente.

—Y tú —le dijo una de las invitadas de Luka—. Eres tan natural.

Sin entender, Noel estuvo a punto de mirar a los lados para ver a quién se refería

—Tanta expresividad en cada una de las imágenes. Tanta belleza, tanta historia en cada una de esas fotos. La cámara no solo te ama, muchacho, te hace el amor cada vez que se posa sobre ti. Cuánta sensualidad.

El rubor lo invadió por completo y agradeció los comentarios a prisa, antes de que viniesen más. Afortunadamente, cambiaron el tema al excelente trabajo que se había hecho con la iluminación, y Amy tomó la palabra.

Noel se dio cuenta de que tenía que ir al baño y desaparecer un rato, porque ser el centro de atención empezaba a perturbarlo. Se escurrió del lado de Luka y se precipitó entre el bullicio, en busca de los servicios.

Entró con más prisa que la que en realidad tenía. Desde que salieran del apartamento, moría de ganas de verse en el espejo. Ahora que tuvo la oportunidad de hacerlo, no se reconoció. Frente a él, su reflejo le devolvió la imagen de un muchacho bien vestido, bien peinado y ciertamente guapo, que lo miraba a través del espejo.

Incluso sonrió por la expresión de sorpresa que tenía en su rostro. Una vez más y durante esa noche, no se pudo reconocer.

Sintió algo de calor y decidió quitarse el saco gris. La camisa azul intenso le quedaba muy bien y sí, hacía que sus ojos resaltaran. Noel se dio una vuelta para admirarse mejor y en eso estaba, cuando escuchó voces acercándose y sintió el sonido de la manija al girar.

No había nada que temer. ¿No? Solo era su habitual paranoia, pero se escondió dentro de un cubículo.

—Saliendo de aquí, vamos por unas cervezas. Este lugar solo tiene licor y a mí eso no me va. No soy tan fino como el resto de estos cretinos.

—Vamos si quieres, me da igual. Lo único bueno de esta exposición es el modelo de las fotos. ¿Lo viste? Está andando por ahí. Está con el tipo ese, el tal Luka Thompson.

—¡No jodas! ¿En serio está acá? Al tal Luka ya lo vi, de lo más presumido el cabrón. Toda una celebridad. ¡Mis huevos! Pasó así, saludando como una súper estrella.  Lo que tiene es billete…

—Y pinta, también.

—Y billete, plata, por eso se levanta todo lo que le da la gana. Sólo sale con modelos y seguro que se está cogiendo al chico ese, más que fijo.

—Eso de hecho. Yo también me lo cogería. Lo pongo de cabeza y le hago de todo.

Empezaron a reírse y Noel no pensaba abandonar su escondite, así el edificio estuviese en llamas. Luego de un par de comentarios desagradables acerca de Luka, se fueron.

Una vez a solas, Noel pudo orinar por fin. Terminó y se lavó las manos. Luego frente al espejo, giró hacia los lados para mirarse bien. No podía saciarse de su propio reflejo. Una vez contento con haberse visto por sus cuatro costados, abandonó el recinto.

Afuera lo recibió la bulla del nutrido grupo que admiraba la exposición. Intimidado de nuevo, se quedó de pie contra la puerta, estudiando el terreno. No alcanzaba a ver a Luka y no quería lanzarse en su búsqueda sin saber qué camino tomar. Pero, de pronto, un rostro familiar apareció entre la multitud y sintió que el alma abandonaba su cuerpo.

Atisbó una familiar cabellera blanca y eso le trajo el recuerdo de unos fríos ojos grises que le provocaban pesadillas. Su corazón latía muy deprisa, desbocado. Fue solo un momento y no estaba seguro de lo que había visto. ¿Fue su imaginación? No podía ser Tin Man, ¿o sí?

—Así que aquí estabas. Así quería encontrarte. —Una mano se posó sobre su hombro y el cuerpo se le congeló por completo—. Por fin los dos solos.

Noel giró ligeramente para ver quién le hablaba y se encontró cara a cara con el sujeto regordete de gafas. Luka había dicho su nombre, pero el miedo no le dejaba pensar claramente.

—No me digas que te asusté. Debes tener la conciencia sucia. ¿Te has portado mal? —continuó mientras la mano sobre su hombro descendía a su brazo para asirlo de ahí—. No te preocupes, no le diré a Luka que eres un niño malo. Será nuestro secreto. Te invito un trago, vamos.

Noel quiso negarse, pero el miedo aún no lo abandonaba. Si sus sospechas eran ciertas, no quería quedarse solo.

El sujeto regordete se detuvo frente al bar y pidió un whisky.

—¿Tú qué vas a tomar? —le preguntó mirándolo con intensidad.

—Una soda, por favor —respondió.

El sujeto de las gafas solo sonrió y se dirigió al bartender para pedirle otro whisky. Noel hubiera protestado, pero estaba demasiado ocupado intentando encontrar a Luka. Necesitaba regresar a su lado. Recibió el vaso de licor de las manos del desconocido, pero no bebió.

—No me has dicho tu nombre.

—Noel.

—Eso lo sé, sólo quería escucharlo de tus labios —se acomodó las gafas sobre el tabique y bebió un trago—. Lo que no averigüé es tu apellido.

—Foster.

—Mira qué interesante nombre tienes. Noel Foster, no me es familiar. Y yo conozco a todos en el medio. Curioso, ¿no? Cuéntame. ¿A qué agencia perteneces?

Noel tenía que empezar a prestar atención a lo que le decía. Podía evadir sus preguntas o inventar algo que sonara creíble.

—La verdad, a ninguna.

—¿A ninguna? No te lo puedo creer. Esa sí que es una sorpresa. Bueno, no del todo, ya me lo imaginaba. Como te digo, conozco bien el medio. Tengo muchos contactos, si es que estás interesado en incursionar en el modelaje profesional…

—¿Crees que podría?

—Pero por supuesto —respondió el sujeto, tan apresurado que casi volcó el vaso de whisky—. Tienes mucho potencial. Serías un modelo estupendo. Yo sé de eso. Dime… ¿Luka no te ha hablado al respecto? Digo, como has sido su modelo y él también se mueve en el medio…

—Hablamos de varias cosas, pero no acerca de trabajo.

—No quiero sonar mal intencionado, pero Noel… No puede ser que él no te haya comentado al respecto. Debería preocuparse por tu futuro. Porque ustedes son pareja, ¿no?

—No. Sólo salimos un par de veces. Sólo eso.

No quería el whisky, así que lo dejó en la barra y se pidió una soda. Apenas la recibió, el sujeto de gafas volvió a la carga.

—Noel, ¿cómo decirlo? Quizá nadie te ha advertido acerca de Luka, pero él… —Chasqueó los labios, mientras se acercaba más a él—. No es una buena persona. Sí, es muy famoso, una celebridad, pero le gusta jugar con las personas, con sus sentimientos.

—Solamente salimos. Nada más…

—Noel, eres muy joven e inocente. Lo que te digo es verdad. Verás, yo tengo muchas amigas modelos y ellas me cuentan la clase de patán que es ese Luka. Sale con una, sale con otra y no tiene nada serio con ninguna. —Sintió la palma del sujeto acariciándole el brazo—. Odiaría que eso te suceda a ti también.

Noel le dio un sonoro sorbo a su vaso. Estaba escuchando, pero podía oler la mala intención en sus palabras. Conocía bien ese tono de voz. Venenoso. Sabía bien a donde quería llegar y hasta le pareció divertido que ese hombre intentara seducirlo desacreditando a Luka.

—Dime algo, Noel. Dime una cosa. ¿Cuánto te está pagando?

—¿Cómo? —No le gustó la pregunta, ni por dónde empezaba a ir el tema.

—Entiendo que no quieras hablar al respecto, pero mira… —Se le acercó un poco más y suavizó el tono de su voz—. Yo te puedo conseguir buenos contratos. Conozco gente en el medio, marcas famosas. Tengo varios amigos que trabajan en agencias y quién sabe, una llamada aquí, una allá y te puedo conseguir un buen contrato.

—¿De verdad? ¿Y qué tengo que hacer? —De acuerdo, iba a seguirle el juego.

Dio en el clavo, le había dicho al regordete lo que quería oír. Lo vio beber otro sorbo, mientras sonreía bajo el vaso. Luego volvió a la carga.

—Dices que sólo estás saliendo con Luka. ¿No? Mira tú, de repente podemos salir a cenar. —Sintió cómo la mano del tipo subía por su brazo y se deslizaba hacia su hombro, para dibujar una espiral sobre su pecho—. Yo invito a mis amigos para que te conozcan. Salimos con ellos, una cena aquí, unas copas allá y voilá. Los contratos empiezan a llegar.

Noel se le quedó mirando. Entreabrió los labios y dejó su vaso vacío sobre la barra.  Resultaba entretenido ver cómo pretendía engatusarlo con contratos y salidas a cenar.

—Suena bien. No sé si yo podría hacer eso. Salir con tanta gente.

—No, no. Muchacho, yo me encargo de eso. Puedo ser tu representante, conseguir los contratos, negociar las tarifas, contactarte con mis amigos. Tú no te preocupes, yo me encargo de todo.

—Pero… es que no sé.

—Entiendo, tienes dudas. Yo te entiendo. —La mano exploradora subió de donde hacía espirales, sobre su corbata, a acariciarle la piel de la garganta—. No tienes nada que temer, jamás te haría lo que Luka te está haciendo. Yo te ayudo a surgir en el medio, yo sí puedo hacer que seas un modelo cotizado. Claro, que bajo ciertas circunstancias.

—¿Cuáles? —continuó Noel usando su voz más inocente, sí, sabía actuar de ese modo cuando quería.

—Pues necesito conocerte más a fondo. ¿Dónde vives y con quién? Eso es importante.

—Me estoy quedando con un amigo, no tengo un lugar fijo por ahora.

El rostro se le iluminó al sujeto de gafas. Seguro pensaba que iba a caer en sus redes.

—Pues si no tienes donde quedarte, te puedes quedar conmigo. Mi apartamento está en una buena zona. Te puedes quedar hasta que consigas algo.

Noel intentó sonreírle, pero no le salió la mueca. Sólo frunció los labios y los mojó con su lengua. El arete que tenía en medio salió a relucir y al regordete se le inflamaron los ojos de lujuria.

—¡Un piercing! —Ahora el tipo le sujetaba la barbilla, admirando la vista—. Veo que estás lleno de sorpresas.

—No tienes idea. —le respondió Noel.

Bebió el último sorbo de su vaso de soda y notó que el tipo lo miraba con un interés renovado. Vio que el sujeto aquel, se quitaba las gafas para secarse la cara con un pañuelo. Estaba traspirando. Cuando se colocó los espejuelos de nuevo, sus ojos destellaban lujuria.

—Noel, debo decirte que me gustan las sorpresas. Tú eres una muy grata. No imaginé encontrar a alguien interesante en este lugar. ¿Te parece si cambiamos de ambiente? Para conversar tranquilos. De negocios, por supuesto.

—Por supuesto que no —escuchó la voz de Luka intervenir—. ¿Me parece que ya te estás despidiendo? ¡Enhorabuena! Pero te vas solo, Marcus.

Ninguno de los dos lo vio acercarse, pero para Noel fue un alivio que apareciera.

Luka le rodeó los hombros con un brazo y lo jaló contra su cuerpo. Marcus se quitó la expresión de sorpresa, y la reemplazó por una de desagrado.

—¿Cuál es el problema, Lukas? ¿No te gusta la competencia?

—Como si la hubiera —oyó que replicaba el fotógrafo—. Si quieres quedarte a admirar mi trabajo y aprender algo, hazlo. Pero mantente lejos de lo que es mío.

De pronto estaba en los brazos de Luka y se alejaron dejando a Marcus con la palabra en la boca.

—¿Qué estabas haciendo con ese pelmazo?

—Nada, solo me estaba hablando… —le respondió y Luka lo apretó más contra su pecho.

—Eso ya lo sé. También vi que te estaba tocando. ¡Qué carajo! No te puedo dejar solo un segundo.

—Es culpa tuya. —Amy se les unió en el camino—. Las fotos que pusiste, Luka… Y como si fuera poco, te paseas con el chico como si fuera tu pareja. Es obvio que Marcus se antojó. No sé por qué no me haces caso cuando te digo…

—¿Sigues hablando? —Luka giró ligeramente, fulminando a Amy con la mirada.

Noel perdió el color del rostro. El fotógrafo lo arrastraba, pero no sabía para dónde. Su preocupación aumentó al ver que Amy desistió en la persecución. No intentó soltarse de sus brazos, no tenía por qué temer. Luka no le iba a hacer daño. ¿O sí?

Doblaron por un corredor, alejándose del resto de gente y de la música jazz que inundaba el ambiente. El camino terminó frente a una puerta que Luka abrió con una llave. Lo empujó dentro.

Luka encendió la luz, maldiciendo porque no hallaba el interruptor. Por la cara de terror que Noel traía puesta, seguro esperaba algo malo. Apenas se hizo la luz, lo vio retroceder como si estuviera esperando algo malo.

—¿Qué? ¿Le tienes miedo a la oscuridad?

—No, a la oscuridad no. A lo que viene con ella —le respondió el chico susurrando.

Noel tenía los ojos en algún lugar del suelo. Tuvo que tomarlo de la barbilla y forzarlo a que lo mirara. Sintió su respiración agitándose.

—Nada malo va a pasar —le susurró al oído—. Estoy aquí, estás conmigo.

Luka lo tomó en sus brazos y Noel empezó a relajarse. Sintió que el chico le correspondía, lo cual era una sorpresa. No solo dejaba que lo abrazara, si no que ahora escondía su rostro contra su pecho. Tuvo la necesidad de acariciarle la cabeza, pero otra menos inocente empezaba a subirle por entre las piernas, hasta alojarse bajo su vientre.

No resistió y lo empujó contra el escritorio en medio de la oficina. Lo sentó con desesperación sobre la superficie de madera y Noel separó las piernas para darle cabida entre ellas. Ahora que lo miraba a los ojos, le parecieron familiares. La criatura depredadora apareció usurpando el cuerpo de ese chico, intentando deshacerle los botones de la camisa, ambas palmas debajo de la tela, acariciándole el pecho.

La carne es débil; la tentación, inclemente…

Sujetó al muchacho de los hombros y lo apartó de sí con sumo pesar. No era así como lo quería. No era el Noel que conocía, era alguien más usando su cuerpo. La criatura depredadora intentó volver a la carga, pero le sujetó las manos.

¡Ah, Luka, en los líos que te metes!

—Te traje aquí para hablar de algo importante contigo. —No reconoció su propia voz, la sintió ajena, como un eco dentro de su mente—. Así que deja eso…

Entonces recibió de parte del chico esa mirada.

—Lo siento, te juro que no quise hacerte enojar. Te juro que no….

Acababa de regresar su Noel, el que había tenido en el departamento la primera vez. Los ojos azules como piscinas de tristeza y resignación. De nuevo, frente a sus ojos estaba un animal asustado.

—Shh —le cubrió los labios con un dedo—. No estoy enojado contigo, si no conmigo mismo.

Era la primera vez que Noel lo miraba a los ojos. Percibía cierto alivio dentro de esas orbes azules. Podía ver que confiaba en sus palabras y creía todo lo que le decía.  Le cubrió los labios con su boca y vio que cerraba los ojos al contacto, completamente relajado, dejándose besar.

No, lo que de verdad quería no era hablar, sino sujetarlo contra su cuerpo, detener el tiempo, ignorar la noche, poder conservarlo. Esa era la razón por la que lo había llevado hasta la oficina que Amy había instalado en las entrañas de La Galería. No estaba enojado con Noel, solo le enervaba la actitud de Marcus. ¿Quién se creía que era para tocarlo de ese modo? Lo había visto bien; pasándole los dedos sobre la piel, intentando arrebatárselo en sus narices.

Si tenía algo de culpa, era por dejarlo solo a merced de los buitres. Nadie en ese salón tenía un interés real en su trabajo. La mitad de los presentes había acudido por la oportunidad de aparecer en la sección de sociales de alguna revista. La otra mitad, para pasar el rato y criticar luego los resultados del evento. La presencia de Marcus lo confirmaba; ese sujeto se paseaba por ambas categorías parasitarias.

No podía dejar solo a Noel ni perderlo de vista en lo que quedaba de la noche.

—Este lugar es muy incómodo —le dijo al chico, rompiendo el beso—. Tengo hambre y seguro tú no has comido nada. ¿Me equivoco?

Noel negó con la cabeza, cerró los ojos de pronto y empezó a frotarse los párpados con el reverso de la mano.

—Lo siento, a veces no veo bien. Me entran como nubes y no puedo ver.

—¿Se te nublan los ojos? ¿Siempre te pasa eso?

—A veces. También me duele mucho la cabeza. No es nada, siempre pasa.

—¿Tienes dolor de cabeza?

—Siempre, a veces también veo luces…

—Si te duele la cabeza ahora, puede que sea porque estás hambriento. ¿Qué te gustaría comer?

Noel se le quedó mirando, en franca confusión. Era una pregunta simple y parecía que le estaba costando darle una respuesta.

—No me digas lo que sea…

Shusi. Nunca lo he probado, me gustaría…

—¿Qué?

Shusi, shu-shi… No sé como se dice. —Se puso colorado y dejó de mirarlo. Notó que apretaba las mangas de la camisa que llevaba puesta en un gesto nervioso—. Jade dijo que es sabroso, pero siempre miente…

—¡Sushi! —Debió evitar reírse en frente del chico. Logró que se ruborizara más y se encorvó tanto que pareció que se iba a hundir en sus propias prendas.

—Lo siento.

—¿Qué? No está mal, si no sabes algo aprendes. Sushi, hay un lugar muy bueno en Saint Mark Square, Por acá hay algunas barras, pero los de esa zona son mejores. Iremos a comer ahí la próxima vez. ¿Te parece?

Una extraña sensación de euforia invadió a Luka. Sí, iba a tener que educarle el oído tanto como el paladar. Vio a Noel sonreír como un niño al que le acaban de ofrecer su golosina favorita y de pronto el sonido de su propio estómago le hizo recordar que no había cenado. Era hora de emprender la retirada. De todos modos, ya estaba aburrido de su propio evento.

Salieron de la oficina en busca de Amy y Mónica, y las encontraron despidiéndose de un grupo de gente.

—Nos tenemos que retirar temprano, Noel no se siente bien —anunció mientras le rodeaba la cintura al chico, con intenciones de reforzar su excusa.

No era del todo una mentira. Tenía dolor de cabeza, eso contaba. A él le dolía el estómago de hambre y, por último, era su evento. No era la primera vez que hacía un desplante y no sería la última. Amy y su clon los vieron partir con la boca abierta. Recién se daba cuenta de que las dos se habían puesto ropa parecida. Al final de cuentas, parecían hermanas, tomadas de la mano y todo.

***

—Me estás mintiendo. ¿De verdad nunca has comido palomitas de maíz?

Luka vio que Noel se metía un par a la boca para no responder y negaba con la cabeza mientras que tomaba otro puñado. Acababa de ponerle en frente un tazón lleno de palomitas recién salido del microondas. Noel le comentó, entre otras cosas, que nunca las había probado y no dudó en revolver los estantes vacíos de su cocina, hasta encontrar un paquete.

—Tal vez sí las comí antes —dijo chupándose los dedos—, pero no me acuerdo. Tengo mala memoria, pero a veces recuerdo cosas como esa música que sonaba en tu auto.  ¿Cómo se llama esa canción que está sonando ahora?

Going Home, de Leonard Cohen. ¿Te gusta?

—Sí, suena muy bien… —y Noel se metió más palomitas a la boca.

El teléfono vibró y Luka lo tomó del repostero donde lo había dejado. Era un mensaje de texto; una foto, para ser exactos. Apenas vio la pantalla, no pudo evitar una sonrisa amplia.  Él había hecho la toma con el teléfono de Mónica, donde salían los cuatro, cenando como grandes amigos.

Al salir de La Galería, fueron a un restaurante italiano, aquel que quedaba justo al lado, y cuyo Menú tenía la extensión de una novela corta. Amy y Moni los persiguieron hasta ese lugar que conocían bien. Tuvieron que compartir la mesa y ellas no dejaron de parlotear de cuando se conocieron y en ese mismo lugar, y blablabla.

Amy y su clon hicieron amena la velada, a pesar del interrogatorio al que sometieron a Noel. El chico no era bobo; pudo sortear la primera parte del cuestionario. Incluso se relajó lo suficiente como para permitirse ciertas confesiones. Lo de las palomitas fue algo que nadie se esperaba. Noel nunca había ido al cine, tampoco veía televisión. Dejó claro que se entretenía leyendo, pero no tenía muchos libros. Mencionó que le gustaba el jazz y eso hizo a Luka sonreír para sus adentros.

Mónica cambió la conversación y el resto de la cena se la pasaron hablando pestes de los que se habían auto invitado. En definitiva, Moni le caía mejor. El mensaje era de ella y tenía un par de fotos. Antes de retirarse con Amy a cuestas, ella pidió que se juntaran para una foto que Luka tomó con su teléfono. Les tomó una a ellos dos, uno al lado del otro, mejilla con mejilla. Noel se veía contento en esa foto, sonreía con cierta timidez. La siguiente foto la tuvo que tomar él, porque esas dos tenían brazos de tiranosaurio rex. Además, el profesional era él.

En la siguiente foto, las dos chicas sonreían a la cámara y ellos dos se estaban besando.

—¿Pasó algo? —le preguntó Noel desde el sofá donde lo había dejado acurrucado.

—No, no es nada… Ven, vamos a darnos un baño para irnos a la cama de una vez.

Noel se levantó del sillón sin decir una palabra. Desde que llegaron a su departamento Luka lo sentía relajado, pero no lo suficiente como para quitarse una sola de las prendas que traía puestas.

Eso se arreglaba bien pronto. El chico lo siguió hacia su pieza y se quedó de pie frente a él, esperando que le dijera que hacer. Luka suspiró hondo, porque acababa de recordar que quien tenía en frente no era un muchacho normal.

—Vamos a bañarnos primero y luego vemos una película. ¿Te parece?

Como era de esperarse, Noel asintió y obedeció al instante. Luka pudo ver como se quitaba el saco y que casi se ahorcaba al tratar de liberarse de la corbata.

—No, deja, te la quito yo. Más vale maña que fuerza. —Luka tuvo que detener a Noel para que dejara de tironear la tela alrededor de su cuello.

Enroscó la corbata entre sus manos y varias ideas pecaminosas llegaron a su mente.  La sostuvo entre sus dedos, mientras que Noel le daba la espalda quitándose el resto de las prendas para dejarlas sobre una silla.

Aprovechó que el chico bajaba la guardia y se le acercó por detrás para cubrirle los ojos con la corbata.

Noel se quedó inmóvil y sus manos cayeron a los lados de su cuerpo. No reaccionó cuando Luka le ajustó bien la corbata a modo de venda.

—No tengas miedo, nada te va a pasar —susurró Luka mientras le tomaba las manos a Noel y empezó a guiarlo caminando de espaldas—. Ven conmigo.

Llevó a Noel al baño, lo dejó de pie a un lado y empezó a llenar la tina con agua.

—¿Qué tienes? — Luka no se dio cuenta cuando empezó a temblar, pero de pronto parecía que Noel se iba a desarmar. —¿Estás bien?

No, no lo estaba. Noel tenía las manos sobres las sienes, como si quisiera quitarse la venda de los ojos, pero no se atreviese a hacerlo. Luka abandonó las sales de baño que le estaba echando a la tina y corrió a ver que le sucedía.

—¿Le tienes miedo a la oscuridad? ¿Al agua? Si no me dices qué tienes…

Noel solo negaba con la cabeza. ¿Algo le estaba asustando? ¿La tina de baño… el agua? ¿La tina con agua? Luka le quitó la venda de los ojos y lo abrazó con desesperación.

—Perdón —balbuceaba el muchacho, al borde de un ataque de pánico—. Te juro que no le dije nada a ese tipo Marcus…

—¿De qué estás hablando? ¿Marcus? ¿Qué tiene que ver? ¿Te hizo algo? ¿Qué tienes?

—No hice nada con él — continuó Noel con voz quebrada, tensándose de nuevo—…. Perdóname Luka, no lo vuelvo a hacer…

¿Creía que le iba a hacer daño? ¿En la tina de agua? A ver, lo llevó de la mano, con los ojos vendados y llenó la tina. ¿Pensó que lo iba a sumergir ahí dentro para castigarlo? Luka aun confundido, se maldijo a sí mismo y retrocedió un paso, sintiéndose asqueado.

No supo que hacer, así que dejó a Noel de pie en el baño y sí, salió corriendo a la sala. Necesitaba espacio para maldecir a su gusto y tener una rabieta. Una botella de vino que las chicas habían dejado fue su salvación. Luka la abrió y ni se molestó en buscar una copa. Empezó a beber del pico.

La música seguía sonando, Leonard Cohen y los tonos profundos de su voz se cernían sobre todo el departamento. Luka se quitó la camisa y la lanzó a un lado; los zapatos salieron volando, los pantalones, calzoncillos, los calcetines. Parecía que la ropa había explotado en medio de la sala.

Come Healing, qué apropiado —pensó mientras apuraba otro trago.

Todo iba tan bien, todo estaba saliendo perfecto, la velada maravillosa, la cena, todo. Ahora, un paso en falso y Noel estaba al borde de una crisis de nervios.

—Carajo, Leonard, esto es culpa tuya.

Dijo al aire y como si fuese al propósito la siguiente canción empezó. Everybody Knows. Apenas escuchó las primeras líneas, empezó a reír. Luka se encontró entonces solo en medio de la sala, con la botella en la mano y en un monólogo con la música que sonaba.

Un momento después regresó al baño y encontró a Noel en el mismo lugar donde lo dejó. Podía estar seguro que no se movió ni un centímetro. Así que se le acercó con la botella en la mano y se dio cuenta de que lo estaba asustando más.

Consternado, Luka se maldijo en silencio y dejó la botella sobre el lavadero. Noel lo seguía con los ojos llenos de temor, midiendo sus movimientos. Lo tomó de las manos y lo condujo a la tina. Entró primero al agua tibia y luego ayudó al muchacho a hacer lo mismo.

Dejó a Noel sentarse entre sus piernas y lo rodeó con los brazos.

—No tienes por qué tenerme miedo —le susurró al oído—. Te cubrí los ojos para sorprenderte con burbujas de baño.

—¿Entonces no estás enojado? —Noel se encogió más, abrazándose a sí mismo.

—¿Por qué tendría que estarlo? Lo de Marcus, olvídalo. Ese asqueroso no pierde oportunidad para incordiar. No fue tu culpa. Dime, ¿por qué estabas tan asustado?

—Pensaba que… Tú sabes…, me ibas a…

—No, olvídalo no quiero saberlo —le interrumpió mientras tomaba el frasco que había dejado olvidado mientras preparaba el baño.

Luka vertió el líquido morado sobre el agua y las famosas burbujas aparecieron por fin.  Le acarició los hombros a Noel y lo vio recoger las piernas, apoyándolas sobre las suyas.

Noel recostó la cabeza contra su hombro. Respiraba relajado, aspirando el perfume a lavanda mientras su cuerpo se escurría hacia el fondo de la tina.

Aprovechó el momento para deslizar una mano por el vientre del chico y abrazarlo para que no se hundiera. Lo apretó contra su cuerpo y sintió que se acomodaba sobre sus muslos, frotándose inocente. Acababa de encenderle la sangre y ponerlo tan caliente que iba a ponerse en ebullición. Así que escurrió una mano hacia el sexo de Noel, quien se preparaba para tomar una siesta.

Rio sobre la oreja del chico mientras masajeaba su pene y lo sentía reaccionar respingándose. Noel lanzó un primer gemido tímido y trató de contraerse como un armadillo, pero no lo dejó hacerlo. Le rodeó el cuerpo con un brazo, mientras que con su mano seguía cosechando jadeos.

—¡Luka!

—¿Sí? ¿Sucede algo? —El chico estaba tan duro como los bordes de la tina—. ¿Hay algo que pueda hacer por usted? —le dijo burlón.

Noel solo balbuceó algo sin sentido, mientras que se retorcía y casi si se corría.

—Córrete —Luka le susurró al oído—. Quiero sentir cómo te corres en mi mano.

Noel gimió fuerte mientras se ondulaba y llegaba al orgasmo tal y como le acababa de pedir que hiciera. Jadeaba como un pez fuera del agua y si Luka no lo sujetaba, seguro se hundía.

El fotógrafo lanzó una carcajada, porque la canción que sonaba en el ambiente, era perfecta para la ocasión…

I wanna do bad things with you… —le cantó al oído, pero estaba seguro que Noel ni escuchaba.

Jace Everett siguió cantando Bad Things y Luka Thompson también quería su orgasmo. Escuchó a Noel tarareando la canción, al menos intentándolo, mientras se incorporaba medio flotando en la tina.

Las burbujas hacían cosquillas y el sexo erguido de Luka reclamaba atención urgente. Noel lo notó y frotó su miembro contra el de Luka con una mano. Con la que tenía libre, le acariciaba los testículos, sólo para sentir como el fotógrafo se llenaba de placer.

Noel besó a Luka como no había besado a nadie. Deseándolo de veras. Por primera vez en su vida, quería acariciar esos labios, recorrer el cuerpo de alguien por puro placer. Se acomodó sobre el sexo de Luka. Iba a hacerlo, iba a tener sexo con él, porque era lo que quería. No porque alguien lo estaba obligando, no porque le estaban pagando sino por voluntad propia.

Con destreza guió el pene de Luka hacia su entrada.  Pronto sintió cómo el glande ribeteaba la piel que se abría con la presión adecuada. Lo haría él mismo, Luka solo tenía que relajarse y disfrutarlo. Otro beso intenso…y Noel intentó deslizarse despacio sobre el sexo que lo esperaba impaciente.

Luka protestó dentro de su boca. Las manos del fotógrafo saltaron de los bordes de la tina y lo atraparon de la cintura para impedir que finalizara lo que acababa de comenzar.

—No te preocupes, no me vas a lastimar… —Noel intentó zafarse para volver a sentarse sobre el pene de Luka y darle mucho placer.

¿Tal vez quería un condón? Cierto, no quería penetrarlo sin usar protección. No había traído ninguno consigo, pero tal vez Luka tenía guardados y…

—Estoy sano, no te voy a contagiar nada, pero si quieres voy por condones…

—No, no está bien. No podemos hacerlo, no tienes edad suficiente —le respondió Luka, jadeando.

No podía entender a Luka. Era más que evidente que era lo que quería. Su pene estaba duro como una tabla y con respecto a la edad… A nadie nunca le había importado ese detalle.

—Pero he estado con muchos… antes… Y tú eres el primero con quien lo quiero hacer. ¿Cómo no voy a querer hacerlo con la primera persona que me trata como a un humano? Por favor Luka, déjame que te dé placer, es lo menos que puedo hacer por ti…

La erección de Luka no se iba, al contrario, necesitaba atención urgente. Le oyó gruñir e incorporarse en la tina de baño.

—Escúchame bien, Noel. No tienes idea de las ganas que tengo de follarte como si no hubiera un mañana. —Le acariciaba el rostro mientras lo miraba a los ojos—. Pero no lo puedo hacer porque sería ponerme al nivel de toda esa gente que te usa como una cosa. Y yo no soy como ellos.

No, no entendía. Negó con la cabeza, preocupado. Nunca antes nadie le había dicho algo así. Luka lo besó, pero fue diferente, con cierta ternura.

—Sí quiero correrme, pero no de ese modo. No es lo correcto. Lo haremos luego, en otras circunstancias, cuando te quites de la cabeza esa idea de que me tienes que pagar con tu cuerpo, por algo como tratarte con decencia.

Luka lo tomó de las manos y las colocó sobre su sexo duro. Luego lo volvió a besar, con la misma pasión de antes. De un modo u otro, Noel se sentía diferente. Las palabras del fotógrafo calaron profundo dentro de su mente.

Bastante confundido por lo que Luka le dijo, no supo qué hacer. No estaba seguro si debía continuar o detenerse. Sus manos expertas sabían cómo hacerlo llegar al mejor orgasmo de su vida. Y por el estado del sexo de Luka, era más que evidente que era lo que de verdad quería.

Lo haría solo por Luka, como si no hubiese un mañana.

Si Luka supiera…

Con mucho cuidado, Noel se incorporó sobre los muslos de Luka y se acomodó para terminar lo que empezó. Lo había decidido, iba a darle placer porque era lo que de verdad quería hacer. Despacio, pero con firmeza masajeaba el pene erguido del fotógrafo, mientras lo observaba ahogarse en jadeos. A Luka le brillaban los ojos y por momentos parecía que quería cerrarlos para disfrutar del placer que sentía. Pero no lo hizo, en todo momento se miraron fijamente, mientras que hacía que llegara al clímax.

Luka lo besó con la intensidad de antes y Noel supo que lo hizo para ahogar un grito al llegar al orgasmo.

***

La película que rentó en la televisión no consiguió adormilar a Noel, quien ahora parecía una lechuza sentada en el borde de la cama. Era la primera que había visto una en su vida y ahora quería más. Ni el baño de burbujas, ni el orgasmo, ni la copa de vino que lo dejó beber para que dejara de insistir. Nada.

Noel acababa de voltear a mirarlo suplicante, para que pusiera otra película y pudiera seguir despierto toda la noche.

—No, es hora de dormir. Ven a acostarte.

—No voy a poder dormir nunca más —le respondió Noel, acercándose obediente para meterse a la cama—. Todas las imágenes se me quedaron en la cabeza.

—¿En serio? Entonces tendré que sacártelas de un porrazo.

Le tiró un almohadazo con más fuerza de la que calculó, porque lo derribó sobre la cama y Noel se quedó inmóvil.

Carajo, lo maté, pensó Luka mientras se acercaba a reanimarlo. Apenas estuvo cerca, Noel le saltó encima como una araña de patas largas y ambos cayeron sobre el colchón. Noel consiguió hacerlo rodar y quedó encima suyo. Aún desnudos ambos, otro orgasmo se avecinaba.

—Eso fue trampa —le dijo al chiquillo quien, montado sobre su cuerpo, empezaba a sobarse sobre su sexo—. No se vale hacerse el muerto.

—Es que Luka, aún no tengo sueño. ¿Otra película? La misma si quieres, pero otra más, por favor.

—No, ahora quítate de encima.

—No. —le respondió Noel con una mini sonrisa.

Fue su turno de contraatacar. Noel no se lo esperaba. Empezó a hacerle cosquillas y lo escuchó reír por primera vez. Una risa de verdad, como un manantial, con esas tonalidades en su voz. El muchacho se contrajo como un armadillo y cayó sobre la cama. No, Luka no iba a darle tregua; le cayó encima a punta de cosquillas y no paró hasta que vio cómo se le escurrían las lágrimas de tanto reír.

—¿Te rindes ahora?

—Sí, me rindo, ya me voy a dormir —le respondió Noel secándose la cara mojada.

Noel se incorporó sobre el colchón, pero Luka lo atrapó antes de que se metiera en la cama.

—Esas son las únicas lágrimas que quiero verte —le dijo al oído.

Era verdad y no quería pensar al respecto. No esa noche. Vio que Noel asentía y lo dejó meterse a la cama. Una vez dentro, lo cubrió con sus brazos y volvió a besarlo. No podía saciarse de esos labios.

—Luka…

—Dime…

—¿Estoy soñando?

—No, pero deberías… Es tarde y necesitas dormir. Ya cierra los ojos y cuenta ovejas, no sé…

—Sí, estoy soñando, pero contigo. Porque cuando sueño contigo, no tengo pesadillas —le dijo y vio que cerraba los ojos para acurrucarse contra su pecho.

Luka tuvo que tragarse el nudo que se le formó en la garganta y le impidió responder. Carajo, detente universo, gritó desde el fondo de su corazón y dentro de su mente. La noche se iba a terminar, iba a tener que dejarlo partir. Mañana, no iba a haber un mañana. Una vez se fuera, iba a estar contando los segundos para verlo de nuevo.

—La próxima vez, iremos a comer sushi y a ver una película al cine —le dijo, a punto de ceder al sueño—. Te lo prometo, Noel.

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3 thoughts on “Capítulo 17

  1. NOEEEL ES FELIZ FJSKFKSGKKSKG
    De momento, porque algo me dice que esto no durará para siempre, menos si vio a Tin man. SI ALGO LE PASA A LUKA O A NOEL ME MATO, REALLY.

    Ay. Y ahora a esperar la nueva actualización TTwTT

    Le gusta a 1 persona

  2. No tienes idea del ALIVIO intenso que senti al leer esto. Ya decia yo “coño, al fin un buen rato para el pobre Noel”, a pesar de que el coño de su madre, cabeza de huevo de MaRIcus me estaba acatarrando los cojones que no tengo con su babosería. Dime que ese imbecil no tiene conexión con el innombrable y compañía porque sino me pego un tiro, joder.

    Coñas aparte, me frustra un pelin que Luka se esté privando de un buen polvo con todas las de la ley, sin preocuparse de nada, solo por la edad de Noel. Ya con la intención que lleva y la humanidad que le tiene al niño es mas que suficiente, pero bueno. En parte es comprensible tanto “reparo” de su parte. Eso es solo muestra una vez mas, again, de que Luka es muy humano a pesar de lo hedonista que puede parecer a simple vista.

    Un besote.

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